¿Cuál es el tratamiento quirúrgico para los cálculos urinarios?
El tratamiento quirúrgico de los cálculos urinarios se indica cuando el litio no puede eliminarse de forma espontánea, causa obstrucción urinaria persistente, infección del tracto urinario asociada, dolor refractario o daño progresivo a la función renal. Las opciones quirúrgicas varían según el tamaño, localización, composición y número de los cálculos, así como las características anatómicas y clínicas del paciente.
Entre los procedimientos más utilizados se encuentran: la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LECO), indicada principalmente para cálculos renales y de la unión ureteropélvica menores de 2 cm; la ureteroscopia con láser holmium, que permite la fragmentación y extracción directa de cálculos ubicados en el uréter medio o distal, e incluso en el riñón, mediante endoscopía flexible o rígida; la nefrolitotomía percutánea (NLP), reservada para cálculos renales grandes (>2 cm), múltiples o con morfología compleja (como los cálculos en racimo o estalactíticos); y, en casos excepcionales, la cirugía abierta o laparoscópica, hoy en día muy poco empleada debido a los avances mínimamente invasivos.
La elección del método debe individualizarse tras una evaluación integral que incluya estudios de imagen (ecografía, tomografía computarizada sin contraste), análisis de orina y sangre, y valoración funcional renal. Tras cualquier intervención, se recomienda un estudio metabólico completo para identificar factores de riesgo subyacentes y prevenir recurrencias, junto con medidas higiénico-dietéticas personalizadas y, si corresponde, tratamiento farmacológico específico.