¿Qué causa la neumonía?
La neumonía es una infección inflamatoria del parénquima pulmonar, principalmente de los alvéolos y los bronquiolos terminales. Su causa más frecuente son los microorganismos patógenos, entre los que destacan:
Bacterias: Streptococcus pneumoniae (neumococo) es el agente etiológico más común en la neumonía adquirida en la comunidad. Otros patógenos bacterianos relevantes incluyen Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis, Staphylococcus aureus (especialmente en contextos posvirales o en pacientes hospitalizados), y Pseudomonas aeruginosa o Enterobacterales en neumonías nosocomiales o asociadas a cuidados de salud.
Virus: Son responsables de una proporción creciente de casos, especialmente en niños y adultos jóvenes. Los más frecuentes son el virus respiratorio sincitial (VRS), el virus de la gripe A y B, el virus parainfluenza, el metapneumovirus humano y, desde 2019, el SARS-CoV-2. En algunos casos, las infecciones virales predisponen a sobreinfecciones bacterianas secundarias.
Microorganismos atípicos: Incluyen Mycoplasma pneumoniae (frecuente en adolescentes y adultos jóvenes, con cuadro clínico más leve pero prolongado), Chlamydophila pneumoniae y Legionella pneumophila (esta última asociada a sistemas de agua contaminados y con mayor gravedad).
Otras causas menos comunes incluyen hongos (como Pneumocystis jirovecii en pacientes inmunodeprimidos), parásitos y, excepcionalmente, procesos no infecciosos como la neumonitis por aspiración, la neumonía por hipersensibilidad o ciertas neumonías intersticiales inducidas por fármacos o radioterapia.
Factores de riesgo importantes que favorecen el desarrollo de neumonía son: edad avanzada o muy temprana, tabaquismo, enfermedades crónicas (EPOC, insuficiencia cardíaca, diabetes mellitus, enfermedad renal o hepática), inmunosupresión (por VIH, tratamientos oncológicos o corticosteroides crónicos), disfagia o alteraciones del reflejo tusígeno, y hospitalización reciente o residencia en instituciones geriátricas.