¿Qué hacer si, en el tercer trimestre del embarazo, la orina es oscura y escasa?
En el tercer trimestre del embarazo, es relativamente común observar orina más concentrada (de color amarillo intenso) y una disminución en el volumen urinario. Esto suele deberse principalmente a una ligera deshidratación relativa, ya que el volumen plasmático aumenta durante el embarazo, pero la ingesta hídrica no siempre se ajusta adecuadamente. Además, el útero en crecimiento ejerce presión sobre la vejiga, lo que puede reducir su capacidad de almacenamiento y favorecer micciones más frecuentes pero con menor volumen por episodio.
No obstante, es fundamental descartar causas patológicas. La orina oscura y escasa puede ser un signo temprano de deshidratación significativa, infección del tracto urinario (ITU), colestasis intrahepática del embarazo (CIE), alteraciones renales o incluso preeclampsia. En particular, si la orina presenta color ámbar oscuro o marrón, acompañada de prurito generalizado, náuseas, pérdida de apetito o ictericia, debe sospecharse CIE —una condición hepática específica del embarazo que requiere evaluación inmediata mediante pruebas de función hepática y ácidos biliares séricos.
Se recomienda: mantener una hidratación adecuada (entre 2 y 2,5 litros diarios de agua, ajustados individualmente según actividad física y clima), evitar bebidas diuréticas como el café o las infusiones estimulantes, monitorear la frecuencia y características de la micción, y acudir sin demora al servicio de obstetricia ante cualquier síntoma asociado como fiebre, dolor suprapúbico o lumbar, ardor miccional, edema súbito, cefalea intensa o alteraciones visuales. El control prenatal regular permite detectar precozmente estas complicaciones y garantizar la seguridad materno-fetal.