¿Cuáles son las causas habituales del sangrado de las encías?
El sangrado gingival es un signo clínico frecuente que, aunque a menudo se subestima, puede reflejar alteraciones locales o sistémicas importantes. Las causas más comunes incluyen la gingivitis bacteriana, originada por la acumulación de placa dental no removida adecuadamente, lo que desencadena una respuesta inflamatoria reversible en el tejido gingival. Si no se trata, esta condición puede progresar a periodontitis, con pérdida de inserción periodontal y daño óseo irreversible.
Otras causas locales relevantes son el trauma mecánico (por cepillado agresivo, uso inadecuado del hilo dental o prótesis mal ajustadas), la presencia de cálculo dental subgingival, infecciones virales o fúngicas (como la candidiasis oral en pacientes inmunocomprometidos) y lesiones neoplásicas benignas o malignas, especialmente si el sangrado es unilateral, persistente y asociado a ulceración o aumento de volumen.
Desde el punto de vista sistémico, deben considerarse trastornos de la coagulación (como trombocitopenias, deficiencias de factores de la coagulación o tratamiento anticoagulante), enfermedades hematológicas (leucemias, linfomas), deficiencias nutricionales (especialmente vitamina C —escorbuto— o vitamina K), diabetes mellitus mal controlada y algunas enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico.
Es fundamental realizar una evaluación integral: anamnesis detallada (incluyendo medicación actual, antecedentes médicos y hábitos de higiene bucal), exploración clínica completa de la cavidad oral y, según sospecha diagnóstica, pruebas complementarias como recuento sanguíneo completo, tiempos de coagulación, glucemia y, en casos seleccionados, biopsia gingival. El manejo debe ser etiológico: desde instrucción en técnicas adecuadas de higiene oral y profilaxis profesional hasta tratamiento médico o quirúrgico específico, según la causa subyacente.