¿Cuáles son las principales enfermedades hematológicas?
Las enfermedades hematológicas constituyen un grupo heterogéneo de trastornos que afectan a la sangre, la médula ósea y los órganos linfoides. Se clasifican principalmente en cuatro categorías según e
Las enfermedades hematológicas constituyen un grupo heterogéneo de trastornos que afectan a la sangre, la médula ósea y los órganos linfoides. Se clasifican principalmente en cuatro categorías según el componente sanguíneo involucrado: anemias y otras alteraciones de los eritrocitos; trastornos plaquetarios y de la coagulación; leucemias y linfomas; y mieloproliferativas y mielodisplásicas.
Entre las anemias destacan la ferropénica —la más frecuente a nivel mundial—, la megaloblástica (por déficit de vitamina B12 o ácido fólico), la hemolítica (por destrucción prematura de glóbulos rojos) y las anemias aplásicas, donde la médula ósea falla en la producción celular. También se incluyen las hemoglobinopatías congénitas, como la anemia falciforme y la talasemia, causadas por mutaciones en los genes de la globina.
Los trastornos hemostáticos abarcan desde la trombocitopenia inmunitaria hasta las coagulopatías hereditarias, como la hemofilia A y B, y las enfermedades tromboembólicas adquiridas, como la trombosis venosa profunda o el síndrome antifosfolípido.
En el ámbito oncohematológico, las leucemias (agudas y crónicas), los linfomas (de Hodgkin y no Hodgkin) y el mieloma múltiple representan las neoplasias malignas más prevalentes del sistema hematopoyético. Por su parte, las enfermedades mieloproliferativas —como la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis— cursan con una producción excesiva y desregulada de células sanguíneas, mientras que las síndromes mielodisplásicos implican una disfunción madurativa de los precursores medulares, con riesgo de transformación leucémica.
El diagnóstico requiere una evaluación integral: hemograma completo con fórmula leucocitaria, extensión de médula ósea, estudios citogenéticos y moleculares, así como pruebas de función plaquetaria y coagulación según sospecha clínica. El tratamiento varía desde suplementación nutricional y terapia de soporte hasta quimioterapia dirigida, inmunoterapia, trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos y terapias génicas emergentes.