¿Qué hacer cuando se aflojan los dientes?
La movilidad dental es un síntoma clínico que no debe ignorarse, ya que refleja una alteración en la estabilidad del diente dentro de su alvéolo. No se trata de una condición aislada, sino de una seña
La movilidad dental es un síntoma clínico que no debe ignorarse, ya que refleja una alteración en la estabilidad del diente dentro de su alvéolo. No se trata de una condición aislada, sino de una señal de advertencia que puede indicar patologías subyacentes como la periodontitis avanzada, traumatismos oclusales, lesiones óseas locales o incluso procesos sistémicos como la osteoporosis o la diabetes mal controlada.
El primer paso ante la percepción de un diente móvil es acudir de forma inmediata a un odontólogo o periodoncista para realizar una evaluación integral. Esta incluye exploración clínica detallada, radiografías periapicales o tomografía computarizada de haz cónico (TCFC) para valorar la pérdida ósea alveolar, y análisis de la profundidad de los bolsillos periodontales mediante sondaje periodontal. En algunos casos, se requiere también la evaluación de la relación oclusal y la función masticatoria.
El tratamiento dependerá de la causa identificada y del grado de movilidad. En etapas tempranas de enfermedad periodontal, las medidas conservadoras —como la profilaxis profesional, el raspado y alisado radicular, y la instrucción en técnicas de higiene oral— pueden detener la progresión y mejorar la estabilidad. Si existe sobrecarga oclusal, se recomienda una reestructuración oclusal o el uso de férulas de descarga. En casos avanzados con pérdida significativa de soporte óseo, pueden considerarse procedimientos quirúrgicos como la regeneración tisular guiada o injertos óseos, aunque su viabilidad depende de factores individuales como la calidad del hueso remanente y el compromiso del paciente con el mantenimiento periodontal.
Es fundamental destacar que la movilidad dental no siempre implica pérdida irreversible del diente: con diagnóstico temprano y manejo multidisciplinar adecuado, muchos pacientes logran mantener sus dientes funcionales a largo plazo. Sin embargo, la demora en la consulta incrementa sustancialmente el riesgo de extracción, lo que subraya la importancia de la educación en salud bucodental y el control periódico en población adulta.