¿Cómo se forma la placa dental?
El sarro dental, también conocido como cálculo dental, es una capa dura y calcificada que se deposita sobre la superficie de los dientes y, en ocasiones, debajo de la línea de las encías. Su formación
El sarro dental, también conocido como cálculo dental, es una capa dura y calcificada que se deposita sobre la superficie de los dientes y, en ocasiones, debajo de la línea de las encías. Su formación comienza con la placa bacteriana: una película pegajosa, incolora y compuesta principalmente por bacterias, restos alimenticios y secreciones salivares que se adhiere constantemente a los dientes. Si no se elimina mediante cepillado y uso de hilo dental al menos dos veces al día, esta placa se mineraliza en un período de 24 a 72 horas, incorporando sales de calcio y fósforo presentes en la saliva. Este proceso de calcificación transforma la placa blanda en sarro, una sustancia rugosa, porosa y adherente que no puede ser removida con técnicas de higiene oral domiciliaria.
El sarro actúa como un reservorio bacteriano permanente, favoreciendo la acumulación de nuevas capas de placa y aumentando significativamente el riesgo de enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis. Además, su presencia dificulta la limpieza efectiva de las zonas adyacentes, lo que perpetúa la inflamación gingival y puede conducir a la pérdida ósea alveolar si no se trata oportunamente. Factores que aceleran su formación incluyen la mala higiene bucal, la dieta rica en azúcares y carbohidratos refinados, el tabaquismo, ciertas alteraciones sistémicas —como la diabetes mellitus— y la predisposición genética.
La prevención del sarro requiere una combinación de medidas: cepillado dental con técnica adecuada al menos dos veces al día, uso diario de hilo dental o limpiadores interdentales, enjuagues bucales antisépticos cuando estén indicados y controles profesionales periódicos cada seis meses. En estos controles, el odontólogo o higienista dental realiza una profilaxis profesional —limpieza supragingival e infragingival— mediante instrumentos manuales (curetas) o ultrasónicos, eliminando tanto el sarro visible como el subgingival, que es especialmente perjudicial para la salud del soporte dentario.