¿Es el ácido tranexámico una opción terapéutica eficaz para el sangrado menstrual prolongado?
El ácido tranexámico es un fármaco antifibrinolítico ampliamente utilizado en la práctica clínica para reducir el sangrado excesivo. En el contexto de la menstruación, está indicado específicamente pa
El ácido tranexámico es un fármaco antifibrinolítico ampliamente utilizado en la práctica clínica para reducir el sangrado excesivo. En el contexto de la menstruación, está indicado específicamente para el tratamiento del menorragia —es decir, el sangrado menstrual anormalmente abundante— cuando no existe contraindicación y tras descartar causas estructurales o sistémicas subyacentes, como miomas uterinos, pólipos endometriales, trastornos de la coagulación o enfermedad tiroidea.
Su mecanismo de acción consiste en inhibir la activación del plasminógeno y la conversión de este en plasmina, lo que previene la degradación prematura de los coágulos sanguíneos formados en el endometrio. Esto permite una hemostasia más eficaz durante la fase secretora y desprendimiento endometrial, reduciendo significativamente el volumen menstrual —estudios clínicos demuestran una disminución promedio del 30 % al 50 %— sin alterar el ciclo ovulatorio ni afectar la fertilidad.
No está indicado para el sangrado intermenstrual, la metrorragia de origen orgánico no controlado o el sangrado asociado a dispositivos intrauterinos (DIU) de cobre, salvo bajo estricta evaluación individualizada. Tampoco sustituye el diagnóstico etiológico: antes de su prescripción, se recomienda realizar ecografía pélvica, pruebas hormonales básicas y, según edad y factores de riesgo, histeroscopia o biopsia endometrial.
La dosis habitual es de 1 g tres veces al día, iniciada desde el primer día de sangrado intenso y mantenida hasta un máximo de cinco días consecutivos por ciclo. Está contraindicado en pacientes con trombofilia conocida, antecedente de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar, y debe usarse con precaución en mujeres con factores de riesgo cardiovascular importantes.
En resumen, el ácido tranexámico es una opción terapéutica eficaz y bien tolerada para la menorragia, pero su empleo requiere una evaluación ginecológica rigurosa y una prescripción personalizada, nunca automática ni empírica.