¿Qué alimentos son adecuados para un bebé con heces secas?
La sequedad de las heces en los lactantes es un problema frecuente, especialmente durante la transición de la leche materna a fórmulas infantiles o al inicio de la alimentación complementaria. En bebés menores de 6 meses, las heces deben ser blandas y pastosas; su endurecimiento puede indicar deshidratación leve, intolerancia a ciertas proteínas de la fórmula (como la caseína), o una ingesta insuficiente de líquidos. Es fundamental descartar causas orgánicas menos comunes, como estenosis pilórica, hipotiroidismo congénito o megacolon congénito, sobre todo si hay asociación con vómitos, distensión abdominal, retraso ponderal o ausencia de emisión de meconio en las primeras 48 horas de vida.
En lactantes mayores de 6 meses que ya han iniciado la alimentación complementaria, se recomienda incrementar progresivamente la ingesta de fibra soluble: purés de pera, manzana sin piel, ciruela pasa cocida o jugo de ciruela (en dosis controlada: 1–2 mL/kg/día, máximo 60 mL/día). También es útil asegurar una hidratación adecuada con agua entre las tomas (50–100 mL/día, según edad y peso), siempre bajo supervisión pediátrica. Se debe evitar el uso empírico de laxantes osmóticos (como lactulosa) sin evaluación médica previa, pues podrían enmascarar trastornos subyacentes o provocar desequilibrios electrolíticos.
Si la constipación persiste más de 7 días, se acompaña de sangrado anal, dolor intenso, distensión abdominal marcada o pérdida de apetito, es indispensable consultar al pediatra para valoración integral, que puede incluir exploración física detallada, estudio de la curva de peso y talla, y, en casos seleccionados, pruebas complementarias como radiografía abdominal o determinación de hormonas tiroideas.