¿Qué son exactamente las hormonas masculinas?
Las hormonas masculinas, también conocidas como andrógenos, son un grupo de hormonas esteroideas que desempeñan un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento de las características sexuales masculinas. La más importante y abundante es la testosterona, producida principalmente en los testículos (en hombres) y, en menor medida, en los ovarios y las glándulas suprarrenales (en mujeres). Otros andrógenos relevantes incluyen la dihidrotestosterona (DHT), derivada de la testosterona mediante la acción de la enzima 5-alfa reductasa, y la androstenediona, un precursor hormonal sintetizado en las glándulas suprarrenales y las gónadas.
Desde el punto de vista fisiológico, los andrógenos regulan procesos clave como la espermatogénesis, el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (voz grave, vello facial y corporal, aumento de masa muscular y densidad ósea), la libido, la producción de glóbulos rojos y la distribución de grasa corporal. Además, ejercen efectos neuropsicológicos modulando el estado de ánimo, la energía y la cognición. Su secreción está bajo control hipotálamo-hipofisario mediante el eje HPG (hipotálamo–hipófisis–gónadas), donde la gonadotropina liberadora (GnRH), la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH) coordinan su síntesis y liberación.
Es importante destacar que, aunque se denominan «hormonas masculinas», los andrógenos están presentes y cumplen funciones esenciales tanto en personas asignadas masculino como femenino al nacer. En mujeres, niveles adecuados de andrógenos contribuyen a la salud ósea, la función sexual y el bienestar general; su déficit o exceso puede asociarse con trastornos como la disfunción sexual, la osteoporosis o el síndrome de ovario poliquístico (SOP). Por ello, su evaluación clínica requiere interpretación contextual, considerando síntomas, signos, edad, sexo asignado y resultados de pruebas bioquímicas (como testosterona total, libre y biodisponible, SHBG y DHT).