¿Cuáles son las causas de la caída del cabello?
La caída del cabello, o alopecia, es un fenómeno fisiológico normal hasta cierto punto: es habitual perder entre 50 y 100 cabellos diarios como parte del ciclo natural de renovación folicular. Sin embargo, cuando la pérdida supera este rango, se considera patológica y puede obedecer a múltiples causas, que suelen clasificarse en tres grandes categorías: factores genéticos, alteraciones hormonales y metabólicas, y factores externos o desencadenantes.
Entre las causas más frecuentes destacan la alopecia androgénica —la forma más común tanto en hombres como en mujeres—, vinculada a una predisposición genética y a la sensibilidad folicular a los andrógenos, especialmente a la dihidrotestosterona (DHT). En mujeres, también son relevantes los trastornos endocrinos como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), el hipotiroidismo o el hiperprolactinemia, que interfieren con el equilibrio hormonal necesario para mantener la fase anágena del folículo piloso.
Otras causas importantes incluyen el estrés físico o emocional intenso (telógeno efluvio), deficiencias nutricionales —como la carencia de hierro, vitamina D, biotina o zinc—, enfermedades autoinmunes como la alopecia areata, infecciones del cuero cabelludo (por ejemplo, tiña capitis), efectos secundarios de medicamentos (anticoagulantes, quimioterápicos, antidepresivos, betabloqueantes) y prácticas capilares agresivas (tracción crónica, decoloraciones repetidas o alisados químicos).
Es fundamental realizar una evaluación clínica integral —que incluya historia detallada, exploración dermatológica del cuero cabelludo y análisis complementarios según sospecha diagnóstica— para identificar la causa subyacente y establecer un tratamiento personalizado y efectivo. No toda caída del cabello requiere intervención farmacológica; en muchos casos, la corrección de factores modificables —nutrición adecuada, manejo del estrés, suspensión de hábitos lesivos— es suficiente para revertir el proceso.