¿Cómo se trata la alopecia androgénica?
La alopecia androgénica, también conocida como calvicie hereditaria o patrón masculino/femenino, es la forma más frecuente de pérdida capilar en adultos. Se caracteriza por una miniaturización progres
La alopecia androgénica, también conocida como calvicie hereditaria o patrón masculino/femenino, es la forma más frecuente de pérdida capilar en adultos. Se caracteriza por una miniaturización progresiva de los folículos pilosos sensibles a los andrógenos —principalmente a la dihidrotestosterona (DHT)— lo que conduce a un acortamiento del ciclo de crecimiento del cabello y al adelgazamiento progresivo del vello.
El tratamiento debe ser personalizado según el sexo, la gravedad, la edad, la velocidad de progresión y las preferencias del paciente. En hombres, la finasterida (1 mg/día) es un inhibidor selectivo de la 5-alfa reductasa tipo II, que reduce significativamente los niveles intradérmicos de DHT y ha demostrado eficacia para detener la caída y promover el crecimiento de cabello nuevo, especialmente en la corona y la región frontal. En mujeres en edad fértil, su uso está contraindicado por riesgo teratogénico; en su lugar, se recomienda el uso tópico de minoxidil al 2 % o 5 % dos veces al día, con evidencia sólida de estabilización y regeneración capilar moderada.
Otras opciones terapéuticas incluyen la dutasterida (inhibidor dual de la 5-alfa reductasa), reservada para casos refractarios bajo supervisión especializada; el láser de baja intensidad (LLLT), aprobado como adyuvante para mejorar la densidad capilar; y los trasplantes quirúrgicos de unidades foliculares (FUT o FUE), indicados cuando hay suficiente donante y se busca una solución definitiva en etapas avanzadas. Es fundamental descartar causas secundarias —como alteraciones tiroideas, déficit de hierro, síndrome de ovario poliquístico o estrés agudo— mediante una evaluación clínica completa y pruebas analíticas dirigidas antes de iniciar cualquier tratamiento.
La adherencia prolongada es clave: los beneficios del minoxidil y los inhibidores de la 5-alfa reductasa se mantienen solo mientras se continúa su administración. La interrupción implica la reversión gradual de los efectos. Por ello, el seguimiento dermatológico periódico permite ajustar la estrategia, monitorear efectos adversos y ofrecer apoyo psicológico, ya que la alopecia androgénica puede impactar significativamente la calidad de vida y la autoimagen del paciente.