¿Cuál es la exploración física para la necrosis avascular de la cabeza femoral?
El examen físico en la necrosis avascular de la cabeza femoral (también denominada osteonecrosis femoral) es fundamental para valorar la afectación funcional y detectar signos sugestivos de la enfermedad, aunque no permite establecer el diagnóstico definitivo —este requiere imágenes por resonancia magnética (RM), que es la prueba de referencia.
Durante la exploración, se evalúa con atención la marcha: los pacientes suelen presentar cojera antálgica, especialmente en estadios avanzados, y pueden adoptar una postura de protección con ligera flexión, aducción y rotación interna de la cadera afectada. Se realiza una inspección cuidadosa buscando atrofia del músculo glúteo mayor o del cuádriceps, más evidente en casos crónicos o bilaterales.
La palpación puede revelar dolor a la presión profunda sobre la región inguinal o trocánter mayor, aunque frecuentemente es negativa en fases iniciales. La movilidad activa y pasiva de la cadera se estudia sistemáticamente: típicamente se observa limitación progresiva, siendo la rotación interna y la flexión con aducción las primeras en verse afectadas. El signo de FABER (Flexión, Abducción y Rotación externa) suele ser positivo, provocando dolor inguinal o glúteo. Asimismo, puede aparecer dolor al realizar la maniobra de Patrick o al aplicar compresión axial sobre la extremidad inferior extendida.
Es crucial descartar otras causas de dolor de cadera (como artrosis, bursitis trocantérea, tendinopatías o patología lumbar) mediante una evaluación diferencial completa. El examen físico debe integrarse siempre con la historia clínica detallada (factores de riesgo como uso prolongado de corticoides, consumo excesivo de alcohol, traumatismos previos, enfermedades sistémicas) y con estudios de imagen complementarios.