¿Es útil la diálisis en la fase avanzada de la insuficiencia renal diabética?
En la fase avanzada de la nefropatía diabética —es decir, cuando se ha desarrollado una insuficiencia renal crónica en estadio 5 (también conocido como enfermedad renal en etapa terminal, ERET)—, la diálisis es no solo útil, sino esencial para la supervivencia del paciente. La diabetes mellitus es la causa más frecuente de ERET en todo el mundo, y en esta etapa los riñones han perdido prácticamente toda su función excretora y reguladora (con una tasa de filtración glomerular estimada <15 mL/min/1,73 m²). Sin soporte renal sustitutivo, se acumulan toxinas nitrogenadas (como urea y creatinina), se alteran gravemente los equilibrios electrolítico y ácido-base, y aparecen complicaciones potencialmente mortales como edema pulmonar agudo, hipercaliemia severa, pericarditis urémica o encefalopatía urémica.
La diálisis —ya sea hemodiálisis o diálisis peritoneal— permite sustituir parcialmente las funciones renales: elimina desechos metabólicos, controla el volumen de líquidos y corrige alteraciones electrolíticas y acidobásicas. Aunque no cura la enfermedad subyacente ni revierte el daño renal estructural, mejora significativamente la calidad de vida, reduce la morbilidad y prolonga la supervivencia. Estudios clínicos demuestran que los pacientes con nefropatía diabética en diálisis tienen una supervivencia media de 3 a 5 años, aunque muchos viven mucho más, especialmente si se optimizan los controles glucémico, tensional, nutricional y cardiovascular.
Es fundamental destacar que la decisión de iniciar diálisis debe basarse en criterios clínicos individuales —no solo en cifras de filtración glomerular— y debe incluir una evaluación integral: síntomas urémicos (fatiga, náuseas, prurito, confusión), estado nutricional, comorbilidades (especialmente cardiopatía isquémica y neuropatía autónoma), capacidad funcional y preferencias personales del paciente. En algunos casos, el trasplante renal —preferiblemente de donante vivo— representa la mejor opción terapéutica, ya que ofrece mayor supervivencia y calidad de vida que la diálisis a largo plazo. Por ello, todo paciente con nefropatía diabética avanzada debe ser referido tempranamente al nefrólogo para valoración multidisciplinar y planificación anticipada del tratamiento renal sustitutivo.