¿Qué hacer cuando a un niño le salen dientes nuevos sin que se le hayan caído los de leche?
Cuando un niño presenta la erupción de un diente permanente mientras aún mantiene su correspondiente diente decíduo (de leche) sin caer, se trata de una situación clínica conocida como “dientes supern
Cuando un niño presenta la erupción de un diente permanente mientras aún mantiene su correspondiente diente decíduo (de leche) sin caer, se trata de una situación clínica conocida como “dientes supernumerarios” o, más comúnmente, como “dientes en forma de tiburón”. Este fenómeno —en el que el diente definitivo emerge detrás o al lado del diente de leche persistente— ocurre con relativa frecuencia, especialmente en los incisivos inferiores.
La causa principal suele ser la falta de reabsorción fisiológica de las raíces del diente decíduo, un proceso normal que permite su exfoliación espontánea. Factores como traumatismos previos, infecciones crónicas del tejido periodontal, alteraciones genéticas o incluso la ausencia de estímulo mecánico adecuado (por ejemplo, por hábitos de succión prolongados) pueden interferir con esta reabsorción.
No se recomienda extraer el diente de leche de forma automática ni esperar indefinidamente. Lo adecuado es acudir a un odontopediatra para una evaluación clínica y radiográfica (como una ortopantomografía o una radiografía periapical). Estas imágenes permiten confirmar la posición del diente permanente, descartar anomalías de número, forma o desarrollo radicular, y valorar si existe riesgo de maloclusión futura o daño al germen dentario adyacente.
En la mayoría de los casos, la extracción controlada del diente decíduo persistente —realizada bajo anestesia local y con técnica conservadora— favorece la migración espontánea del diente permanente a su posición correcta dentro del arco dental. Sin embargo, si ya ha transcurrido más de tres meses desde la erupción parcial del diente definitivo sin cambios significativos, o si se observa desplazamiento severo, puede requerirse una intervención ortodóncica temprana para guiar su alineación.
Es fundamental recordar que esta condición no constituye una emergencia, pero sí requiere seguimiento odontológico oportuno: la demora en la intervención podría derivar en alteraciones funcionales, estéticas o en la oclusión, además de incrementar la dificultad del tratamiento posterior.