¿Por qué aparecen manchas rojas o puntos de sangrado en la piel?
Los puntos hemorrágicos cutáneos —también conocidos como petequias— son pequeñas lesiones planas, redondeadas y no palpables, de color rojo oscuro, morado o marrón, que aparecen en la piel o en las mucosas debido a la extravasación de glóbulos rojos desde los capilares hacia el tejido subyacente. Su tamaño suele ser inferior a 3 mm y no desaparecen con la presión digital (no blanquean), lo que los diferencia de eritemas vasculares.
La causa más frecuente de petequias es una alteración en la hemostasia primaria, especialmente trombocitopenia (recuento plaquetario bajo), ya sea por disminución de la producción (por ejemplo, en leucemias, linfomas o aplasia medular), aumento de la destrucción (como en la púrpura trombocitopénica inmunitaria o secundaria a fármacos) o consumo excesivo (como en la coagulopatía intravascular diseminada o síndrome urémico hemolítico). También pueden aparecer por alteraciones estructurales de los vasos sanguíneos, como en el escorbuto (deficiencia grave de vitamina C), la purpura senil o tras traumatismos locales intensos (por ejemplo, vómitos prolongados, tos severa o uso de torniquetes).
Otras causas importantes incluyen infecciones sistémicas graves (meningococcemia, sepsis por Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae), enfermedades autoinmunes (lupus eritematoso sistémico), trastornos de la coagulación (hemofilia, deficiencia de factores vitamina K-dependientes) y efectos adversos de medicamentos (heparina, warfarina, antiagregantes plaquetarios, algunos antibióticos o anticonvulsivantes).
Es fundamental evaluar el contexto clínico: la aparición súbita y generalizada, asociada a fiebre, malestar general, cefalea intensa, rigidez de nuca o alteración del estado de conciencia, requiere atención médica inmediata por sospecha de sepsis meningocócica u otra infección grave. Asimismo, la presencia de sangrado mucoso (epistaxis, gingivorragia), hematuria, melena o hematemesis debe investigarse con urgencia.
El diagnóstico se basa en la anamnesis detallada, exploración física completa y pruebas complementarias dirigidas: recuento sanguíneo completo con fórmula y extensión de sangre periférica, tiempos de coagulación (TP, TTPa, fibrinógeno), función renal y hepática, y, según sospecha, estudios adicionales como aspirado de médula ósea o marcadores infecciosos. No se recomienda automedicarse ni descartar estos hallazgos como “moretones sin causa”: cualquier aparición nueva, progresiva o asociada a síntomas sistémicos debe valorarse por un médico especialista en hematología o medicina interna.