¿Cuál es la probabilidad de transmisión del VIH por cada vía de contagio?
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se transmite exclusivamente a través de ciertos fluidos corporales: sangre, semen, secreciones vaginales y rectales, y leche materna. No se contagia por contacto casual, saliva, sudor, lágrimas, picaduras de insectos ni uso compartido de utensilios o baños.
La probabilidad de transmisión varía significativamente según la vía de exposición y factores asociados. Según datos consolidados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el riesgo estimado por acto único sin profilaxis es el siguiente: durante relaciones sexuales anales receptivas (sin condón), entre un 1,4 % y un 2,5 %; en relaciones anales insertivas, aproximadamente 0,06 %; en relaciones vaginales receptivas, alrededor de 0,08 %; y en relaciones vaginales insertivas, cerca de 0,04 %. La transmisión por punción con aguja contaminada tiene un riesgo del 0,3 %, mientras que la lactancia materna prolongada puede implicar un riesgo acumulado del 15–45 % si la persona con VIH no recibe tratamiento antirretroviral.
Es fundamental destacar que estos riesgos no son fijos: disminuyen drásticamente —hasta niveles prácticamente nulos— cuando la persona con VIH mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento antirretroviral efectivo (estrategia conocida como «indetectable = intransmisible», o U=U). Asimismo, el uso consistente y correcto del preservativo reduce más del 90 % el riesgo de transmisión sexual, y la profilaxis preexposición (PrEP) reduce más del 99 % el riesgo en personas seronegativas expuestas de forma recurrente.
Si ha tenido una exposición potencial, se recomienda acudir de inmediato a un servicio de salud para valoración clínica, pruebas diagnósticas y, si aplica, inicio de profilaxis postexposición (PEP) dentro de las primeras 72 horas. La prevención combinada —uso de barreras, tratamiento temprano y sostenido, PrEP y educación en salud— sigue siendo la estrategia más eficaz para interrumpir la cadena de transmisión.