¿Cuál es la diferencia entre la vaginosis bacteriana y la candidiasis?
La vaginosis bacteriana y la vaginitis por Candida (también llamada candidiasis vaginal o «infección por hongos») son dos entidades clínicas distintas, con causas, manifestaciones clínicas, diagnósticos y tratamientos diferentes. La vaginosis bacteriana es una disbiosis vaginal caracterizada por la sustitución del lactobacilo dominante —que mantiene un pH ácido fisiológico— por una proliferación excesiva de bacterias anaerobias y facultativas, como *Gardnerella vaginalis*, *Prevotella spp.*, *Atopobium vaginae* y *Mobiluncus spp*. Esto conlleva un aumento del pH vaginal (≥ 4,5), presencia de «células clave» al microscopio y un olor característico a pescado, especialmente tras la relación sexual o durante la menstruación.
Por su parte, la vaginitis por Candida es una infección micótica, generalmente causada por *Candida albicans*, aunque también pueden participar otras especies como *C. glabrata* o *C. tropicalis*. Se asocia típicamente con prurito vulvovaginal intenso, ardor, dispareunia, secreción blanca espesa y grumosa («aspecto de requesón»), y eritema edematoso de la vulva y pared vaginal. A diferencia de la vaginosis bacteriana, el pH vaginal suele ser normal (< 4,5) y no hay olor fétido ni células clave.
El diagnóstico diferencial requiere anamnesis detallada, exploración física y, en muchos casos, estudios complementarios: pH vaginal, test de aminas (prueba de «olor a pescado» con hidróxido de potasio), microscopía directa con salina y KOH, y, si es necesario, cultivo o técnicas moleculares. El tratamiento también difiere: la vaginosis bacteriana se trata con metronidazol (vía oral o tópica) o clindamicina, mientras que la candidiasis vaginal responde a antifúngicos azólicos (como fluconazol oral o clotrimazol vaginal). Es fundamental evitar el autotratamiento sin confirmación diagnóstica, ya que el manejo inadecuado puede favorecer recurrencias, resistencias o enmascaramiento de otras patologías.