¿Qué causa los mareos después de tener fiebre?
La aparición de vértigo o mareo tras una fiebre puede tener varias causas médicas importantes. En primer lugar, la fiebre misma suele asociarse con deshidratación leve a moderada, ya que el aumento de la temperatura corporal incrementa la pérdida de líquidos por sudoración y respiración; esta deshidratación puede reducir el volumen plasmático y afectar la perfusión cerebral, generando sensación de mareo, inestabilidad o confusión mental.
Otra causa frecuente es la afectación del sistema vestibular durante procesos infecciosos virales o bacterianos. Muchas infecciones respiratorias altas (como otitis media, sinusitis o faringitis) pueden extenderse o generar inflamación en las estructuras del oído interno —responsables del equilibrio—, provocando vértigo posinfeccioso o neuritis vestibular. Asimismo, ciertos virus (por ejemplo, el virus de Epstein-Barr o los enterovirus) tienen tropismo neurotópico y pueden inducir una disfunción transitoria del núcleo vestibular o de las vías centrales del equilibrio.
También debe considerarse la posibilidad de complicaciones más graves, aunque menos comunes: meningitis, encefalitis o trombosis venosa cerebral, especialmente si el mareo se acompaña de cefalea intensa, rigidez de nuca, fotofobia, alteraciones del nivel de conciencia, déficits neurológicos focales o fiebre persistente y alta. Además, algunos fármacos antipiréticos o antibióticos utilizados durante la infección pueden tener efectos secundarios vestibulares o hipotensivos que contribuyan al síntoma.
Es fundamental realizar una evaluación clínica integral: anamnesis detallada (duración, características del mareo, factores desencadenantes o moduladores), exploración física con especial atención a signos meníngeos, prueba de Romberg, marcha en línea recta y examen otoscópico. En casos persistentes, atípicos o con sospecha de origen central, pueden indicarse estudios complementarios como audiometría, videonistagmografía, resonancia magnética craneal o análisis del líquido cefalorraquídeo.
En resumen, aunque el mareo postfiebre suele ser autolimitado y relacionado con deshidratación o afectación vestibular benigna, su aparición requiere una valoración médica adecuada para descartar causas subyacentes potencialmente graves y garantizar un manejo seguro y específico.