¿Cuál es el tratamiento para los queloides?
El tratamiento de las queloides (también conocidas como cicatrices hipertróficas excesivas) debe ser personalizado, ya que su respuesta varía significativamente entre pacientes. Las opciones terapéuticas incluyen infiltraciones intralesionales con corticosteroides —como la triamcinolona acetonida—, que constituyen la primera línea de tratamiento por su eficacia comprobada para reducir el volumen, la eritema y la prurito. Otras alternativas validadas son la crioterapia (particularmente útil en queloides pequeños y recientes), la presión continua mediante dispositivos elastoméricos o vendajes compresivos, y la radioterapia postquirúrgica, que se reserva para casos refractarios tras escisión quirúrgica, dada su eficacia en la prevención de recidivas.
También se han demostrado beneficios con láseres vasculares (por ejemplo, láser de colorante pulsado o láser de neodimio:YAG a 1064 nm), especialmente para mejorar el color rojizo y la textura; asimismo, los láseres ablativos fraccionados pueden ayudar a remodelar la matriz dérmica. En algunos casos, se emplean tratamientos combinados —como cirugía seguida de infiltraciones esteroideas y radioterapia adyuvante— para maximizar los resultados y minimizar la tasa de recurrencia, que puede superar el 50 % con monoterapia quirúrgica. Es fundamental realizar una evaluación dermatológica exhaustiva previa al tratamiento, considerando factores como la ubicación anatómica, la edad del queloides, la historia previa de recidivas y el fenotipo cutáneo del paciente.
Además, se recomienda evitar traumatismos cutáneos innecesarios en individuos predispuestos (especialmente personas de ascendencia afrodescendiente, asiática o hispana), así como el uso temprano de apósitos de silicona en heridas quirúrgicas o traumáticas, lo cual ha mostrado efecto profiláctico. El seguimiento clínico prolongado es esencial, dado que las recidivas pueden aparecer hasta varios meses después del tratamiento inicial.