¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de la parálisis del nervio radial?
La parálisis del nervio radial se caracteriza por una afectación motora y sensitiva específica, debido a la lesión de este nervio periférico que origina en la raíz braquial posterior y recorre el brazo y el antebrazo. Clínicamente, los signos más destacados incluyen la incapacidad para extender la muñeca («muñeca caída»), los dedos (especialmente el pulgar, índice y medio) y el pulgar en su articulación metacarpofalángica. También se observa debilidad o ausencia de supinación del antebrazo y dificultad para realizar la abducción y extensión del pulgar (función del músculo abductor largo del pulgar y extensor corto del pulgar). Desde el punto de vista sensitivo, existe una pérdida de sensibilidad en la región dorsolateral del antebrazo, el dorso de la mano entre el primer y segundo metacarpianos, y la cara dorsal del pulgar, índice y parte lateral del dedo medio.
Esta condición puede originarse por traumatismos directos (como fracturas de húmero, compresión prolongada —por ejemplo, «parálisis del sábado noche» tras dormir con el brazo colgando sobre el respaldo de una silla—), cirugías proximales del brazo, o procesos compresivos crónicos. El diagnóstico se basa en la exploración neurológica detallada, complementada con estudios electrofisiológicos (electromiografía y estudio de conducción nerviosa) para valorar la localización, gravedad y evolución de la lesión. El tratamiento depende de la causa y la gravedad: incluye inmovilización funcional con férula de muñeca en posición de extensión, rehabilitación kinésica intensiva, y, en casos seleccionados con lesión nerviosa severa o sin recuperación espontánea tras 3–6 meses, evaluación quirúrgica para descompresión, neurorrafia o transferencias tendinosas.