¿Cuáles son las causas del hipotiroidismo en los niños?
Las causas del hipotiroidismo congénito o infantil son diversas y pueden clasificarse en tres grandes grupos: defectos estructurales de la glándula tiroides, alteraciones hormonales o biosintéticas, y factores externos o adquiridos. La causa más frecuente es la displasia tiroidea (agenesia, hipoplasia o ectopia), que representa aproximadamente el 85 % de los casos y se debe a una alteración del desarrollo embrionario de la glándula. Otras causas importantes incluyen trastornos hereditarios del metabolismo tiroideo —como defectos en la síntesis de tiroglobulina, peroxidasa tiroidea, o en el transporte de yodo—, que provocan una producción inadecuada de hormonas tiroideas a pesar de una glándula morfológicamente normal.
También deben considerarse causas adquiridas, como la tiroiditis autoinmune (tiroiditis de Hashimoto), que es la etiología más común de hipotiroidismo en niños mayores y adolescentes; la exposición materna a fármacos antitiroideos durante el embarazo (por ejemplo, metimazol o propiltiouracilo); o el déficit nutricional severo de yodo, aunque este último es poco frecuente en países con sal yodada fortificada. En algunos casos, el hipotiroidismo puede ser secundario a alteraciones hipofisarias o hipotalámicas (hipotiroidismo central), aunque es mucho menos común que la forma primaria.
Es fundamental realizar un diagnóstico temprano mediante la prueba neonatal de cribado (test de Guthrie) y confirmar con determinaciones séricas de TSH y T4 libre, ya que el tratamiento precoz con levotiroxina evita complicaciones graves como el retraso psicomotor, el déficit de crecimiento y las alteraciones cognitivas permanentes.