¿Está la infección fúngica relacionada con la dermatitis?
La relación entre las infecciones fúngicas y la dermatitis es compleja y depende del tipo específico de dermatitis y del agente fúngico involucrado. En términos generales, las infecciones por hongos no causan directamente las formas más comunes de dermatitis, como la dermatitis atópica o la dermatitis de contacto, que son procesos inflamatorios primariamente inmunomediados. Sin embargo, sí existe una interacción clínicamente relevante: los pacientes con dermatitis atópica presentan una alteración de la barrera cutánea y una disfunción inmunitaria local, lo que favorece la colonización e incluso la infección por hongos como Candida albicans o dermatofitos, especialmente en pliegues intertriginosos o en áreas de eccema crónico.
Además, ciertas entidades dermatológicas pueden simular o coexistir con infecciones fúngicas. Por ejemplo, la dermatitis seborreica está asociada de forma patogénicamente significativa con la levadura Malassezia spp., cuyo metabolismo de lípidos cutáneos desencadena una respuesta inflamatoria característica. Asimismo, una infección fúngica no tratada —como la tiña corporis— puede ser mal interpretada inicialmente como dermatitis alérgica o irritativa, retrasando el diagnóstico adecuado.
Es fundamental destacar que el uso inadecuado de corticosteroides tópicos en lesiones sospechosas de infección fúngica puede agravarla, provocando una «tiña incógnita»: una presentación atípica con bordes difusos, ausencia de escamas periféricas y extensión aparentemente inexplicable. Por ello, ante cualquier erupción crónica, recurrente o refractaria al tratamiento habitual, debe considerarse siempre la posibilidad de una infección micótica y realizarse un examen micológico (KOH y cultivo) para confirmar o descartar su presencia.