¿La fotorejuvenecimiento puede causar hiperpigmentación?
La fotorejuvenecimiento, conocido comúnmente como «fotofacial» o «terapia con luz intensa pulsada (IPL)», es un procedimiento estético no invasivo ampliamente utilizado para tratar manchas pigmentaria
La fotorejuvenecimiento, conocido comúnmente como «fotofacial» o «terapia con luz intensa pulsada (IPL)», es un procedimiento estético no invasivo ampliamente utilizado para tratar manchas pigmentarias, eritema facial, telangiectasias y signos leves de fotoenvejecimiento. Una de las inquietudes más frecuentes entre los pacientes antes del tratamiento es si puede producirse una hiperpigmentación posinflamatoria —es decir, una oscurecimiento transitorio de la piel—, especialmente en individuos con fototipos cutáneos III a VI según la escala de Fitzpatrick.
Efectivamente, aunque el fotorejuvenecimiento es seguro cuando se aplica bajo supervisión médica y con parámetros adecuados, existe un riesgo real —aunque bajo— de hiperpigmentación postprocedimiento. Este fenómeno ocurre principalmente por una respuesta exagerada de los melanocitos tras la exposición controlada a la luz, particularmente si se emplean densidades de energía demasiado elevadas, si no se respeta el intervalo óptimo entre sesiones o si el paciente presenta una exposición solar reciente sin protección adecuada.
Es fundamental destacar que este oscurecimiento no es una complicación inevitable ni permanente: en la mayoría de los casos se resuelve espontáneamente en semanas a meses, siempre que se sigan estrictamente las recomendaciones de fotoprotección —uso diario de protector solar de amplio espectro con SPF ≥ 50, evitación de la exposición solar directa y aplicación tópica de agentes despigmentantes suaves bajo indicación dermatológica, como ácido kójico o niacinamida.
Para minimizar el riesgo, la evaluación previa por un dermatólogo especializado es imprescindible. Se debe valorar el fototipo, el estado de la barrera cutánea, la presencia de melasma activo u otras alteraciones pigmentarias preexistentes, así como la historia de respuesta a tratamientos previos. En pacientes con mayor riesgo, pueden considerarse protocolos modificados —como menor fluencia, mayor longitud de onda o combinación con terapias pretratamiento— para garantizar seguridad y eficacia.
En resumen, el fotorejuvenecimiento no «hace negro» a la piel de forma intrínseca, pero sí puede desencadenar una hiperpigmentación reversible si no se personaliza adecuadamente. Su éxito depende tanto de la técnica y experiencia del profesional como de la adherencia del paciente a las medidas preventivas y de cuidado posterior.