¿Qué medicamentos son más eficaces para tratar la gota?
El tratamiento farmacológico del goteo agudo se centra en aliviar rápidamente el dolor, la inflamación y la hinchazón articulares. Los fármacos de primera línea incluyen los antiinflamatorios no ester
El tratamiento farmacológico del goteo agudo se centra en aliviar rápidamente el dolor, la inflamación y la hinchazón articulares. Los fármacos de primera línea incluyen los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el indometacina, el naproxeno o el diclofenaco, que deben iniciarse lo antes posible tras el inicio de los síntomas y administrarse a dosis plenas durante 24–48 horas, seguidas de una reducción gradual.
En pacientes con contraindicaciones para los AINE —como úlcera péptica activa, insuficiencia renal moderada a grave o antecedentes de accidente cerebrovascular— se recomienda la colchicina a dosis baja (0,5 mg cada 12 horas) iniciada tempranamente, preferiblemente dentro de las primeras 36 horas del brote. Su eficacia disminuye notablemente si se retrasa su administración.
Los corticoides sistémicos, como la prednisona (30–50 mg/día durante 3–5 días con descenso escalonado), constituyen una alternativa eficaz, especialmente en personas con múltiples comorbilidades o cuando no es posible usar AINE ni colchicina. También pueden administrarse mediante infiltración intraarticular si solo está afectada una articulación.
Es fundamental destacar que los fármacos hipouricémicos —como el alopurinol o el febuxostat— no se indican durante la fase aguda del goteo, ya que pueden prolongar o empeorar el cuadro. Su inicio debe posponerse hasta que el episodio agudo haya remitido completamente y se haya alcanzado una estabilidad clínica, generalmente tras un mínimo de 2–4 semanas sin síntomas.
La elección del tratamiento debe individualizarse según la edad, comorbilidades, función renal, interacciones medicamentosas y respuesta previa. Un seguimiento médico especializado es indispensable para ajustar la terapia y prevenir recurrencias a largo plazo.