¿Qué causa la presencia de leucocitos en la orina de las mujeres?
La presencia de leucocitos en la orina —conocida como leucocituria— es un hallazgo frecuente en el análisis de orina y constituye un indicador importante de inflamación o infección del tracto urinario
La presencia de leucocitos en la orina —conocida como leucocituria— es un hallazgo frecuente en el análisis de orina y constituye un indicador importante de inflamación o infección del tracto urinario. En mujeres, un resultado positivo para leucocitos urinarios no siempre implica una infección activa, pero sí requiere una evaluación clínica cuidadosa para identificar su causa subyacente.
La causa más común es la cistitis bacteriana, especialmente en mujeres jóvenes y sexualmente activas, debido a la anatomía corta de la uretra y su proximidad al ano y la vagina, lo que facilita la migración ascendente de microorganismos como Escherichia coli. Otras infecciones urinarias, como la pielonefritis o la uretritis, también pueden originar leucocituria, acompañadas habitualmente de fiebre, dolor lumbar o disuria.
No obstante, existen causas no infecciosas igualmente relevantes: la vaginitis por Candida o Trichomonas vaginalis, la cervicitis, o incluso la endometritis pueden provocar contaminación de la muestra urinaria con células inflamatorias provenientes de las vías genitales adyacentes. Asimismo, procesos inflamatorios sistémicos —como lupus eritematoso sistémico o nefritis intersticial—, cálculos renales, tumores uroteliales o el uso reciente de ciertos fármacos (por ejemplo, inhibidores de la COX-2 o antibióticos como la nitrofurantoína) también pueden desencadenar leucocituria estéril.
Es fundamental interpretar este hallazgo en contexto clínico: los síntomas asociados (dolor suprapúbico, polaquiuria, urgencia miccional), los antecedentes obstétricos-ginecológicos, la técnica de recolección de la muestra (orina de medio chorro, preferiblemente tras higiene adecuada) y los resultados complementarios —como cultivo urinario, citología, ecografía renal y vesical o pruebas de función renal— determinan el diagnóstico preciso y guían la terapéutica adecuada.
En ausencia de síntomas y con resultados repetidamente positivos sin evidencia microbiológica, se debe considerar la leucocituria asintomática, que puede requerir seguimiento especializado, particularmente si coexiste proteinuria o alteraciones en la función renal.