¿Qué pruebas diagnósticas se deben realizar para identificar la causa de la faringitis?
La faringitis, o inflamación de la mucosa faríngea, es una afección frecuente que puede tener múltiples causas: infecciosas (virales o bacterianas), alérgicas, irritativas o incluso asociadas a trasto
La faringitis, o inflamación de la mucosa faríngea, es una afección frecuente que puede tener múltiples causas: infecciosas (virales o bacterianas), alérgicas, irritativas o incluso asociadas a trastornos sistémicos. Para establecer un diagnóstico preciso y guiar el tratamiento adecuado, no basta con la evaluación clínica inicial; es indispensable realizar una serie de estudios complementarios dirigidos según la sospecha etiológica.
El primer paso diagnóstico es la exploración física detallada, que incluye la inspección de la faringe, amígdalas, ganglios cervicales y signos asociados como exudado, petequias o edema. Sin embargo, ante la presencia de fiebre persistente, linfadenopatía significativa, ausencia de síntomas respiratorios superiores típicos o antecedentes de exposición a patógenos específicos, se recomienda avanzar con pruebas objetivas.
La prueba más utilizada en la práctica clínica es la prueba rápida de antígenos estreptocócicos (TARE), que detecta la presencia de antígenos del Streptococcus pyogenes en muestras obtenidas mediante hisopo faríngeo. Su sensibilidad oscila entre el 70 % y el 90 %, por lo que un resultado negativo en pacientes con alta sospecha clínica debe confirmarse con cultivo faríngeo, considerado el estándar de oro para el diagnóstico de faringitis estreptocócica.
En casos atípicos —como cuadros prolongados, recurrencias frecuentes o sospecha de infecciones virales complejas (por ejemplo, mononucleosis infecciosa)— se pueden solicitar análisis serológicos, como la prueba de Paul-Bunnell o anticuerpos anti-VCA y anti-EBNA para el virus de Epstein-Barr. Asimismo, en contextos de inmunosupresión o cuando hay hallazgos sugestivos de procesos no infecciosos (como úlceras persistentes, disfagia progresiva o pérdida de peso inexplicable), se indica endoscopia faringolaringea con biopsia dirigida.
Otras herramientas útiles incluyen la determinación de leucograma con fórmula, que puede evidenciar linfocitosis atípica o neutrofilia, y pruebas de función tiroidea si coexisten síntomas como taquicardia, temblor o pérdida de peso, dado que la tiroiditis subaguda puede mimetizar una faringitis aguda. En resumen, la elección de las pruebas diagnósticas debe ser individualizada, basada en la historia clínica, los hallazgos físicos y el contexto epidemiológico, evitando tanto la sobremedicalización innecesaria como la omisión de estudios clave para descartar patologías graves.