Absceso gingival sobre una caries dental que causa dolor
Un absceso gingival es una acumulación localizada de pus que se forma en el tejido gingival, generalmente como consecuencia de una infección bacteriana secundaria a una caries dental avanzada. Cuando
Un absceso gingival es una acumulación localizada de pus que se forma en el tejido gingival, generalmente como consecuencia de una infección bacteriana secundaria a una caries dental avanzada. Cuando la caries no se trata a tiempo, puede progresar desde el esmalte hasta la dentina y finalmente alcanzar la pulpa dental, provocando pulpitis y, posteriormente, necrosis pulpar. En esta etapa, las bacterias pueden diseminarse desde la raíz del diente hacia los tejidos periapicales y, a través de los espacios fasciales, colonizar el tejido gingival adyacente, originando un absceso gingival.
El signo más característico es la aparición de una tumefacción blanquecina o rojiza en la encía, frecuentemente acompañada de dolor espontáneo, pulsátil y exacerbado por la presión o la masticación. Otros síntomas asociados incluyen sensibilidad térmica intensa, halitosis, fiebre leve, linfadenopatía submandibular y, en casos avanzados, limitación de la apertura bucal o edema facial. Es fundamental diferenciar este absceso de otras lesiones similares, como quistes radiculares, granulomas periapicales o abscesos periodontales, ya que su manejo clínico varía sustancialmente.
El diagnóstico se establece mediante la exploración clínica detallada, radiografía periapical (que puede evidenciar una lesión radiolúcida en el ápice radicular) y, en ocasiones, tomografía computarizada de haz cónico para evaluar la extensión ósea y tisular. El tratamiento inicial consiste en drenaje quirúrgico urgente del absceso, administración empírica de antibióticos —como amoxicilina con ácido clavulánico— en caso de compromiso sistémico, y control del dolor con antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, la solución definitiva requiere abordar la causa subyacente: tratamiento de conducto radicular o extracción dental, según la viabilidad del diente, seguido de restauración adecuada.
La prevención se basa en la higiene bucal rigurosa, revisiones odontológicas semestrales y el sellado de fosas y fisuras en pacientes de riesgo. Ignorar un absceso gingival puede derivar en complicaciones graves, como osteomielitis mandibular, celulitis facial o incluso sepsis. Por ello, ante cualquier tumoración dolorosa en la encía, se recomienda consulta inmediata con un odontólogo o especialista en endodoncia.