¿Es contagiosa la cervicitis o la erosión cervical?
La cervicitis y el denominado «ectropión cervical» (antiguamente llamado «erosión cervical») son dos condiciones ginecológicas frecuentes, pero con orígenes y mecanismos fisiopatológicos muy distintos
La cervicitis y el denominado «ectropión cervical» (antiguamente llamado «erosión cervical») son dos condiciones ginecológicas frecuentes, pero con orígenes y mecanismos fisiopatológicos muy distintos. Es fundamental aclarar que ninguna de las dos es una enfermedad transmisible: ni la cervicitis —cuando tiene causa no infecciosa— ni el ectropión cervical implican riesgo de contagio sexual o interpersonal.
El ectropión cervical es un fenómeno fisiológico benigno, común en mujeres jóvenes, adolescentes o durante el embarazo, causado por la migración del epitelio columnar del cuello uterino hacia el exterior del orificio cervical. Esto expone una zona más vascularizada y sensible, lo que puede dar lugar a un aspecto rojizo y ligeramente irregular al examen colposcópico o especular. No representa una lesión patológica ni requiere tratamiento, salvo en casos excepcionales con síntomas molestos como metrorragia leve o leucorrea abundante.
Por su parte, la cervicitis sí puede tener una causa infecciosa —como infecciones por Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae, Trichomonas vaginalis o virus del papiloma humano (VPH)—, y en esos casos, el agente causal sí es transmisible mediante contacto sexual. Sin embargo, la inflamación cervical también puede ser no infecciosa: por irritación química (uso de espermicidas o duchas vaginales), reacciones alérgicas, o incluso como respuesta secundaria a una vaginosis bacteriana. En estos escenarios, no existe riesgo de contagio.
Es crucial diferenciar ambos conceptos clínicamente: el ectropión cervical no implica inflamación ni infección, mientras que la cervicitis requiere evaluación microbiológica específica para identificar —si procede— un microorganismo transmisible. El diagnóstico se basa en la anamnesis, la exploración ginecológica cuidadosa y, cuando hay sospecha de infección, pruebas de laboratorio como PCR o cultivos dirigidos. El manejo debe ser individualizado: el ectropión no necesita intervención, mientras que la cervicitis infecciosa exige tratamiento antimicrobiano adecuado y, en algunos casos, tratamiento simultáneo de la pareja sexual.