¿Es necesario suplementar estrógenos para tratar la sequedad vaginal tras la menopausia?
La sequedad vaginal posmenopáusica es un síntoma frecuente y clínicamente relevante que afecta a una proporción significativa de mujeres después de la menopausia. Se debe principalmente a la disminuci
La sequedad vaginal posmenopáusica es un síntoma frecuente y clínicamente relevante que afecta a una proporción significativa de mujeres después de la menopausia. Se debe principalmente a la disminución sostenida de los niveles de estrógenos, lo que provoca atrofia del epitelio vaginal: adelgazamiento, pérdida de elasticidad, reducción de la lubricación natural y alteración del pH vaginal.
No todas las mujeres requieren tratamiento hormonal sistémico. La decisión debe basarse en una evaluación individualizada que considere la intensidad de los síntomas, su impacto en la calidad de vida —especialmente en la función sexual y el bienestar psicológico—, así como los factores de riesgo personales y familiares (como antecedentes de tromboembolismo venoso, cáncer de mama o enfermedad cardiovascular).
En muchos casos, las terapias locales de estrógenos —como cremas, óvulos o anillos vaginales de liberación lenta— constituyen la primera línea de tratamiento. Estas formulaciones ofrecen concentraciones terapéuticas efectivas en los tejidos genitales con mínima absorción sistémica, lo que reduce notablemente el riesgo de efectos adversos asociados a la terapia hormonal sistémica.
Alternativas no hormonales también están validadas: lubricantes a base de agua o silicona para uso inmediato, humectantes vaginales de acción prolongada (como los que contienen ácido hialurónico o dexpantenol), y tratamientos con láser de CO₂ o radiofrecuencia, cuya eficacia y seguridad están siendo evaluadas en estudios clínicos rigurosos.
Es fundamental que toda mujer con síntomas genitourinarios de la menopausia (GSM, por sus siglas en inglés) sea valorada por un profesional sanitario capacitado. El abordaje debe ser integral, respetuoso y centrado en la persona, evitando tanto la medicalización innecesaria como la infratratamiento de una condición que puede tener consecuencias importantes para la salud y la calidad de vida.