Causas del deterioro de la función ovárica
La disminución de la función ovárica (DFO) es un trastorno endocrinológico caracterizado por una reducción prematura o progresiva de la reserva folicular y una alteración en la secreción hormonal ovár
La disminución de la función ovárica (DFO) es un trastorno endocrinológico caracterizado por una reducción prematura o progresiva de la reserva folicular y una alteración en la secreción hormonal ovárica, que puede manifestarse con oligomenorrea, amenorrea, infertilidad y síntomas vasomotores similares a los de la menopausia. Entre sus causas más frecuentes se encuentran factores genéticos —como el síndrome del cromosoma X frágil o las mutaciones en los genes BMP15, FOXL2 o FSHR—, tratamientos oncológicos como la quimioterapia (especialmente con alquilantes) y la radioterapia pélvica, que dañan directamente los folículos primordiales.
Otras causas importantes incluyen enfermedades autoinmunes —tales como la tiroiditis de Hashimoto, la diabetes mellitus tipo 1 o la insuficiencia suprarrenal autoinmune—, donde los anticuerpos pueden atacar el tejido ovárico; infecciones graves como la tuberculosis genital o la malaria severa; y cirugías ováricas extensas, como la resección de quistes endometriósicos grandes o la ooforectomía parcial. Asimismo, trastornos metabólicos como la obesidad mórbida y el síndrome de ovario poliquístico (SOP) en etapas avanzadas pueden asociarse con una disfunción folicular secundaria, aunque su relación causal sigue siendo objeto de investigación.
No deben descartarse factores ambientales y tóxicos: el tabaquismo crónico, la exposición ocupacional a pesticidas organoclorados o solventes industriales, y ciertos medicamentos como la danazol o los inhibidores de la aromatasa empleados fuera de indicación también se han vinculado a una aceleración del agotamiento folicular. Finalmente, en hasta un 20 % de los casos, la causa permanece idiopática, lo que subraya la necesidad de una evaluación integral que incluya historia clínica detallada, análisis hormonales (FSH, AMH, estradiol), ecografía transvaginal para estimar el recuento folicular antral y, cuando corresponda, estudios genéticos o autoinmunes.