¿Puede la vitamina C tratar las aftas bucales?
La vitamina C desempeña un papel esencial en la salud bucal, pero no constituye un tratamiento específico ni comprobado para las aftas recurrentes (úlceras aftosas). Estas lesiones superficiales y dol
La vitamina C desempeña un papel esencial en la salud bucal, pero no constituye un tratamiento específico ni comprobado para las aftas recurrentes (úlceras aftosas). Estas lesiones superficiales y dolorosas de la mucosa oral suelen tener una etiología multifactorial: estrés, traumatismos locales, deficiencias nutricionales —como las de hierro, ácido fólico o vitaminas del grupo B—, alteraciones inmunológicas o factores genéticos.
Aunque la vitamina C favorece la síntesis de colágeno y refuerza la integridad de las mucosas, su déficit rara vez se asocia de forma aislada con la aparición de aftas. En personas con ingesta adecuada —que alcanzan los 75–90 mg/día recomendados para adultos—, la suplementación adicional no reduce la frecuencia, duración ni gravedad de las úlceras. De hecho, dosis elevadas (>1 g/día) pueden irritar la mucosa oral e incluso precipitar lesiones en sujetos susceptibles.
El manejo clínico de las aftas se centra en el alivio sintomático: enjuagues con corticoides tópicos, geles anestésicos o antiinflamatorios, y, en casos severos o recurrentes, evaluación integral para descartar patologías subyacentes como enfermedad celíaca, anemia perniciosa o trastornos autoinmunes. La prevención efectiva implica identificar y modificar factores desencadenantes individuales, más que recurrir a suplementos no indicados.
En resumen, mantener una dieta equilibrada que garantice el aporte fisiológico de vitamina C es importante para la salud general, pero no sustituye un abordaje diagnóstico y terapéutico personalizado ante las úlceras orales recurrentes.