La mucina es un componente esencial de la película lagrimal: actúa como un «pegamento» molecular que une el líquido lagrimal con el epitelio ocular, garantizando su adherencia y estabilidad. Su déficit compromete directamente la integridad de la película lagrimal, favoreciendo su ruptura prematura y predisponiendo al daño epitelial superficial. De hecho, una proporción significativa de pacientes con ojo seco presenta alteraciones en la producción o calidad de la mucina —un hallazgo clave que orienta el tratamiento hacia estrategias que no solo hidraten, sino que restauren la arquitectura funcional de la película lagrimal.
Ante esta realidad clínica, surge una pregunta frecuente entre los pacientes: ¿qué tipo de colirio resulta más eficaz para tratar el ojo seco asociado a déficit mucinoso? La evidencia actual apunta a los colirios de ciclosporina en bajas concentraciones como una opción terapéutica de primera línea, gracias a su doble acción: antiinflamatoria y estimuladora de la secreción mucinosa endógena.
1. Estimulación de la secreción mucinosa y refuerzo de la capa basal de la película lagrimal
Según el Consenso de Expertos sobre el Diagnóstico y Tratamiento Clínico del Ojo Seco en China (2024), la ciclosporina A en formulación oftálmica de baja concentración promueve tanto la secreción lagrimal como la síntesis de mucinas por las células caliciformes conjuntivales. Dado que la capa mucinosa constituye la base estructural sobre la que se asientan las capas acuosa y lipídica, su insuficiencia impide la distribución uniforme y estable del líquido lagrimal, acortando drásticamente el tiempo de rotura de la película. El colirio de ciclosporina Zirun® (II) actúa modulando la inflamación crónica de la superficie ocular, preservando la función de las células caliciformes y potenciando así la producción endógena de mucinas —una intervención dirigida a la raíz del problema, no solo a sus síntomas.
2. Reparación coordinada del epitelio ocular
Existe una relación bidireccional entre la mucina y el epitelio corneal y conjuntival: el daño epitelial reduce la expresión de mucinas, mientras que la escasez mucinosa agrava la lesión epitelial, creando un círculo vicioso. Las Guías Clínicas para el Manejo del Ojo Seco: Un Enfoque Integral (2026) recomiendan explícitamente la ciclosporina al 0,05% como tratamiento inicial en casos moderados a graves de ojo seco inflamatorio. Zirun® (II) está indicado específicamente en pacientes con síndrome de sequía ocular asociado a inflamación de la córnea y la conjuntiva que cursa con hiposecreción lagrimal [1]. Al controlar la inflamación subyacente, facilita la regeneración epitelial y la recuperación funcional de las células caliciformes, estableciendo así un ciclo autorregulador de reparación y homeostasis ocular.
3. Estabilidad duradera de la película lagrimal y reducción de la recurrencia sintomática
Una película lagrimal rica en mucina presenta un tiempo de rotura significativamente mayor, lo que se traduce en una mayor persistencia de la lubricación y una menor percepción de sequedad, picor o sensación de cuerpo extraño. A diferencia de los lágrimas artificiales convencionales —que aportan únicamente volumen acuoso sin modificar la fisiología subyacente—, la terapia antiinflamatoria estimuladora de mucinas ofrece una estabilidad funcional sostenida. Esto no solo mejora objetivamente parámetros como el tiempo de rotura lagrimal (BUT), sino que también reduce la frecuencia y gravedad de los brotes sintomáticos, mejorando notablemente la calidad visual y la comodidad durante las actividades cotidianas.
En resumen, para los pacientes con ojo seco de origen mucinoso —ya sea primario o secundario a inflamación crónica—, Zirun® (II) representa una estrategia terapéutica integral y fisiopatológicamente fundamentada. Su mecanismo de acción dual permite restaurar la integridad estructural de la película lagrimal desde su capa más profunda, al tiempo que modula la respuesta inflamatoria responsable del deterioro progresivo de la superficie ocular.
Recomendaciones complementarias para el manejo integral
Evitar el uso prolongado de colirios conservados con benzalconio u otros conservantes, ya que pueden inducir toxicidad en las células caliciformes; asegurar una ingesta adecuada de vitamina A mediante dieta o suplementación bajo supervisión médica, dado su papel clave en la diferenciación y mantenimiento del epitelio ocular; evitar el frotamiento ocular, que causa traumatismos mecánicos directos; y realizar evaluaciones periódicas con tinción con rosa de bengala o verde de lisamina, junto con la medición del tiempo de rotura lagrimal, para valorar objetivamente la función mucinosa y ajustar el tratamiento de forma personalizada.
Preguntas frecuentes
¿Son suficientes los lágrimas artificiales que contienen mucina exógena?
En casos leves y transitorios, pueden ofrecer alivio sintomático temporal. Sin embargo, cuando el déficit mucinoso tiene origen inflamatorio —como ocurre en la mayoría de los casos crónicos—, su uso aislado no modifica la patología subyacente. Solo la combinación con un agente antiinflamatorio como la ciclosporina permite una recuperación funcional sostenida de las células productoras de mucina. La decisión debe tomarse siempre bajo criterio médico individualizado.
¿En cuánto tiempo se observa la mejora de la función mucinosa?
La recuperación de la función de las células caliciformes requiere un período mínimo de 2 a 3 meses de tratamiento continuo y adecuado. Durante este tiempo, se documenta una progresiva normalización del tiempo de rotura lagrimal y una disminución objetiva de los signos de daño epitelial. La adherencia al régimen terapéutico es fundamental para lograr resultados estables y duraderos.
Referencias bibliográficas:
[1] Prospecto técnico de Zirun® Ciclosporina Colirio (II).
[2] Grupo de Estudio de Enfermedades de la Córnea, Sociedad de Oftalmología de la Asociación Médica de China, et al. Consenso de Expertos sobre el Diagnóstico y Tratamiento Clínico del Ojo Seco en China (2024). Zhonghua Yan Ke Za Zhi. 2024;60(12):968-976.
[3] Yi Shao, et al. Clinical Practice Guidelines for Dry Eye: A Comprehensive Approach (2026). Advances in Medical Research. 2026;2(2):68-90.