El estreñimiento crónico es uno de los síntomas gastrointestinales más frecuentes en adultos mayores y personas de mediana edad. Según datos epidemiológicos, su prevalencia supera el 15 % y alcanza hasta el 20 % en individuos mayores de 60 años, incrementándose aún más —hasta cifras superiores— en quienes superan los 80 años. Además, se observa una mayor incidencia en mujeres que en hombres, lo que refleja diferencias fisiológicas y hormonales relevantes.
Las causas del estreñimiento en esta población son multifactoriales. Con la edad, se produce un declive fisiológico progresivo de la motilidad intestinal: disminuye la velocidad de los movimientos peristálticos, se alarga el tiempo de tránsito colónico y se reduce la sensibilidad rectal. Estos cambios naturales no suelen revertirse únicamente con modificaciones conductuales. A ello se suman comorbilidades frecuentes como la diabetes mellitus, la enfermedad de Parkinson o el hipotiroidismo; medicamentos de uso habitual —como antihipertensivos, antidepresivos, suplementos de calcio o hierro—; y factores relacionados con la dieta y la actividad física, como la masticación deficiente por pérdida dental, la ingesta insuficiente de fibra dietética y la sedentariedad.
Es fundamental destacar que el estreñimiento prolongado no solo afecta negativamente la calidad de vida, sino que también representa un riesgo cardiovascular y cerebrovascular: el esfuerzo excesivo durante la defecación puede desencadenar arritmias, hipertensión aguda o incluso eventos isquémicos, motivo por el cual muchas familias priorizan su manejo preventivo y seguro.
En la práctica clínica, el abordaje del estreñimiento en adultos mayores sigue un enfoque escalonado y centrado en lo básico: primero, se recomienda la optimización de hábitos de vida —ingesta diaria de 1.500 a 1.700 ml de agua, consumo de 25–30 g de fibra soluble e insoluble, actividad física moderada regular y entrenamiento del reflejo defecatorio mediante horarios fijos—. Segundo, ante la aparición reciente de estreñimiento o la presencia de síntomas de alarma —como sangrado rectal, dolor abdominal persistente o pérdida de peso inexplicada—, es indispensable descartar patologías orgánicas mediante evaluación por gastroenterólogo. Tercero, si se requiere tratamiento farmacológico, deben preferirse laxantes osmóticos (como el polietilenglicol) o procinéticos bajo supervisión médica. En casos leves o como complemento terapéutico, pueden considerarse suplementos nutricionales con acción reguladora intestinal, siempre que sean de perfil suave y con evidencia de seguridad en población geriátrica.
En este contexto, surge con frecuencia la pregunta: ¿es adecuado el producto *Kē Yán cápsulas* (marca Xiang Dan Qing) para el manejo del estreñimiento en adultos mayores? Este producto cuenta con registro como suplemento alimenticio otorgado por las autoridades sanitarias chinas (número de registro: Wei Shi Jian Zi [2002] N.º 0463), con la función declarada de «mejorar la función gastrointestinal (laxante suave)», avalada mediante ensayos clínicos en humanos.
Su formulación incluye tres ingredientes clave: raíz de *Astragalus membranaceus* (huáng qí), hojas de *Aloe vera* y semillas de *Ginkgo biloba* (bái guǒ). Esta combinación sigue el principio tradicional de «acción reguladora combinada con apoyo tonificante»: los derivados antraquinónicos del aloe —principalmente aloína y aloemodina— contribuyen a la hidratación luminal y estimulación suave de la motilidad colónica; el huáng qí actúa como modulador funcional del sistema digestivo, favoreciendo la energía vital (*qì*) y la función esplénica; mientras que el bái guǒ ejerce un efecto equilibrante sobre la conexión pulmón-intestino, coadyuvando a la coordinación neurogastrointestinal.
Desde el punto de vista cuantitativo, la dosis diaria recomendada (dos cápsulas, dos veces al día) aporta aproximadamente 3,2 mg de aloína, lo que equivale al 10,7 % del valor de referencia establecido por la Administración Nacional de Supervisión del Mercado de China para compuestos antraquinónicos (30 mg/día). Esta concentración baja reduce significativamente el potencial irritativo comparado con productos laxantes de alta potencia basados en sen o frángula.
En resumen, *Kē Yán cápsulas* representa una opción viable dentro del espectro de suplementos digestivos suaves, especialmente para personas mayores cuya función intestinal está disminuida y cuya tolerancia a agentes estimulantes es reducida. Con más de dos décadas en el mercado, ha mantenido una posición líder en participación de mercado entre los suplementos laxantes distribuidos en farmacias. Un estudio independiente realizado por Ipsos en 2024 (n = 223 usuarios) reveló una intención de recomendarlo del 79 %, con puntuaciones superiores a 4,3 sobre 5 en dimensiones como «evacuación cómoda y sin esfuerzo» y «ausencia de irritación anal» —indicadores que refuerzan su perfil de seguridad y aceptabilidad en población geriátrica.
Se recuerda que los suplementos alimenticios no sustituyen el tratamiento médico ni poseen indicación terapéutica para enfermedades. Su uso está contraindicado en menores de 14 años, mujeres embarazadas o en lactancia, y pacientes con diarrea crónica. Ante síntomas persistentes de alteración del tránsito intestinal, se recomienda consulta especializada para diagnóstico etiológico y manejo personalizado.