¿Qué se puede hacer ante la retracción de las encías en jóvenes?
La retracción gingival en jóvenes es una condición que, aunque menos frecuente que en adultos mayores, sí puede ocurrir y requiere evaluación clínica detallada. No debe considerarse como un proceso fisiológico normal del envejecimiento, sino como un signo potencial de alteraciones subyacentes. Las causas más comunes incluyen la técnica inadecuada de cepillado (especialmente con cepillos duros y movimientos horizontales agresivos), la enfermedad periodontal incipiente —como la gingivitis crónica o la periodontitis agresiva—, factores anatómicos como el biotipo gingival delgado o la posición vestibular de los dientes, maloclusiones funcionales, hábitos parafuncionales (bruxismo, mordisqueo de objetos) y, en algunos casos, factores sistémicos como alteraciones hormonales o deficiencias nutricionales.
El diagnóstico debe realizarse mediante una exploración clínica completa que incluya la medición de la profundidad de sondaje periodontal, evaluación del nivel de inserción clínica, análisis del biotipo gingival, detección de placa bacteriana y cálculo, y, si es necesario, radiografías para descartar pérdida ósea asociada. Es fundamental diferenciar entre retracción gingival aislada —sin afectación del soporte periodontal— y aquella vinculada a enfermedad periodontal activa, ya que el manejo terapéutico varía sustancialmente.
El tratamiento se individualiza según la etiología: corrección de la técnica de higiene oral, uso de cepillos suaves y técnicas de cepillado suaves (como la técnica de Bass modificada), control profesional de biofilm mediante profilaxis y raspado subgingival si hay inflamación o depósitos calcificados; en casos con compromiso estético o funcional significativo, pueden indicarse procedimientos quirúrgicos de cobertura radicular —como el injerto de tejido conjuntivo libre o técnicas pediculadas—, siempre tras estabilizar la inflamación y garantizar un buen control de factores de riesgo. Además, se recomienda seguimiento periódico cada 3–6 meses para monitorear la evolución y prevenir progresión.
Es crucial que los pacientes jóvenes comprendan que la retracción gingival no es irreversible en todos los casos, pero sí puede ser progresiva si no se aborda su causa raíz. La prevención primaria —mediante educación en salud bucal, hábitos de higiene adecuados y revisiones dentales regulares— constituye la estrategia más efectiva para evitar su aparición o avance.