¿Cuáles son las causas del dolor al orinar en las mujeres?
El dolor al orinar (disuria) en mujeres es un síntoma frecuente que puede tener múltiples causas, la mayoría de ellas relacionadas con infecciones del tracto urinario (ITU), aunque también puede asociarse a otras condiciones inflamatorias, irritativas o estructurales. La causa más común es la cistitis bacteriana aguda, generalmente causada por Escherichia coli, que asciende desde la flora perineal al tracto urinario inferior. Otros patógenos menos frecuentes incluyen Staphylococcus saprophyticus, Klebsiella o Proteus.
También es importante considerar infecciones de transmisión sexual (ITS), como la clamidia (Chlamydia trachomatis) o la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae), que pueden provocar uretritis y disuria, muchas veces acompañadas de secreción vaginal anormal o prurito. La vaginosis bacteriana y la candidiasis vulvovaginal también pueden generar irritación uretral secundaria y sensación de ardor al miccionar, especialmente si hay inflamación adyacente o contacto directo con secreciones.
Otras causas no infecciosas incluyen la síndrome de vejiga dolorosa (cistitis intersticial), la atrofia genitourinaria asociada a la menopausia (por déficit estrogénico), litiasis urinaria (cálculos uretrales o vesicales), traumatismos uretrales (por relaciones sexuales, uso de dispositivos intrauterinos o cateterización), o incluso reacciones alérgicas o irritativas a productos de higiene íntima, jabones, espermicidas o lubricantes.
Es fundamental realizar una evaluación clínica completa: anamnesis detallada (duración del síntoma, asociación con fiebre, urgencia, polaquiuria, hematuria, secreción, antecedentes de ITS o ITU recurrentes), exploración física y análisis de orina (uroanálisis y urocultivo). En casos recurrentes o refractarios, se recomienda estudio urológico complementario, como ecografía renal y vesical o cistoscopia, según criterio médico.
Si el dolor al orinar persiste más de 24–48 horas, se acompaña de fiebre, dolor lumbar, náuseas o sangrado urinario, o si hay antecedentes de enfermedad renal o embarazo, debe buscarse atención médica inmediata, ya que podría indicar una pielonefritis o una complicación grave.