¿Cuáles son los síntomas de la malaria?
La malaria, también conocida como paludismo, es una infección parasitaria grave transmitida por la picadura de mosquitos del género Anopheles. Sus síntomas suelen aparecer entre 7 y 30 días después de la exposición, aunque en algunos casos pueden retrasarse varios meses, especialmente si el paciente ha recibido profilaxis incompleta o si el parásito involucrado es Plasmodium vivax o P. ovale, capaces de permanecer en estado latente en el hígado.
Los signos y síntomas típicos incluyen fiebre intermitente (a menudo con escalofríos intensos seguidos de sudoración profusa), cefalea persistente, mialgias generalizadas, astenia marcada, náuseas, vómitos y malestar general. En formas graves —particularmente asociadas a Plasmodium falciparum— pueden desarrollarse complicaciones potencialmente mortales, como anemia hemolítica, insuficiencia renal aguda, alteraciones neurológicas (como coma palúdico), edema pulmonar, hipoglucemia y coagulopatía.
Es fundamental sospechar malaria ante cualquier cuadro febril inexplicable en personas que hayan viajado recientemente a zonas endémicas, incluso si la exposición ocurrió meses atrás. El diagnóstico se confirma mediante microscopía sanguínea (frotis sanguíneo periférico) o pruebas rápidas de detección antigénica (RDT), complementadas en ocasiones con técnicas moleculares como la PCR. El tratamiento debe iniciarse de forma inmediata y adaptarse al tipo de parásito, la gravedad clínica, la región geográfica de adquisición y el perfil de resistencias locales.