¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de reparación de la erosión cervical?
El término «erosión cervical» o «cervicitis eritematosa» es un concepto obsoleto en la medicina actual y no corresponde a una enfermedad real ni requiere tratamiento quirúrgico. Históricamente, se utilizaba para describir una zona rojiza en el ectocérvix que, al observarse con colposcopio, parecía tener una apariencia «erosiva». Sin embargo, se ha demostrado que esta apariencia corresponde normalmente a una metaplasia escamosa fisiológica —es decir, un cambio natural y benigno del epitelio cilíndrico por epitelio escamoso—, especialmente frecuente en mujeres jóvenes, durante el embarazo o bajo influencia de estrógenos.
No existe una intervención quirúrgica reconocida ni validada científicamente denominada «cirugía de reparación de la erosión cervical». Procedimientos como la cauterización, la crioterapia, la electrocoagulación o la ablación con láser, cuando se realizan sin indicación médica justificada (por ejemplo, en ausencia de lesiones precancerosas confirmadas mediante citología y colposcopia), carecen de fundamento clínico y pueden ocasionar complicaciones reales: estenosis cervical, alteraciones en la mucosidad cervical que afectan la fertilidad, dolor pélvico crónico, hemorragias posprocedimiento, infecciones ascendentes y, en casos raros, debilidad del cuello uterino con riesgo de incompetencia cervical en futuros embarazos.
Lo recomendable es una evaluación ginecológica integral: citología cervicovaginal (Papanicolaou), pruebas de detección de VPH de alto riesgo y, si hay hallazgos anormales, colposcopia con biopsia dirigida. Solo ante diagnóstico histológico de displasia cervical (NIC I-III) o lesión intraepitelial escamosa se consideran tratamientos conservadores y guiados por evidencia, como la conización con asa electroquirúrgica (LEEP) o la crioterapia selectiva —siempre bajo criterio especializado y con seguimiento riguroso.
En resumen, no existe una «erosión cervical» que deba «repararse», y someterse a procedimientos innecesarios expone a riesgos injustificados sin beneficio clínico comprobado. La educación sanitaria y el abordaje basado en evidencia son fundamentales para evitar intervenciones médicas inadecuadas.