¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de aumento malar?
La mentoplastia ósea, también conocida como aumento del pómulo mediante implantes, es una intervención quirúrgica estética que busca realzar la proyección y definición de los huesos malarés para logra
La mentoplastia ósea, también conocida como aumento del pómulo mediante implantes, es una intervención quirúrgica estética que busca realzar la proyección y definición de los huesos malarés para lograr un equilibrio facial más armónico. Aunque se trata de un procedimiento cada vez más frecuente y generalmente seguro cuando es realizado por cirujanos plásticos especializados y en centros acreditados, conlleva riesgos inherentes a toda cirugía invasiva.
Entre las complicaciones más comunes se incluyen hematoma, edema prolongado y equimosis en la región periorbitaria y malar, que suelen resolverse espontáneamente en las primeras dos semanas. También pueden aparecer infecciones locales, especialmente si no se sigue rigurosamente el protocolo antibiótico profiláctico o si existen factores de riesgo como diabetes mal controlada o tabaquismo activo.
Otras complicaciones potenciales —aunque menos frecuentes— son la migración o rotación del implante, lo que puede alterar la simetría facial; la reabsorción ósea subyacente por presión crónica; o la aparición de sensibilidad anormal (parestesias) secundaria a la afectación transitoria o definitiva del nervio infraorbitario. En casos excepcionales, se ha descrito la formación de quistes de inclusión o reacciones granulomatosas frente al material del implante.
Es fundamental que el paciente reciba una evaluación preoperatoria exhaustiva, que incluya tomografía computarizada facial para planificar la selección del implante (tamaño, forma y fijación), así como una valoración anestésica y médica integral. La elección del material —habitualmente silicio médico grado, polietileno de alta densidad (Medpor®) o PEEK— debe basarse en evidencia clínica y compatibilidad individual.
La prevención de complicaciones depende tanto de la experiencia técnica del cirujano como de la adherencia estricta del paciente a las indicaciones postoperatorias: reposo relativo, evitación de esfuerzos físicos intensos durante al menos tres semanas, higiene meticulosa de la zona y seguimiento clínico programado a los 7, 15 y 30 días tras la cirugía.