¿Es grave el agrandamiento de las amígdalas?
El agrandamiento de las amígdalas, también conocido como hipertrofia amigdalina, puede variar en gravedad según su causa, tamaño, síntomas asociados y repercusión funcional. En muchos casos —especialmente en niños pequeños— es una respuesta fisiológica normal al desarrollo inmunológico y no representa una condición grave. Sin embargo, puede volverse clínicamente significativo si provoca obstrucción respiratoria (como apnea del sueño, ronquidos intensos o dificultad para respirar durante el sueño), alteraciones en la deglución (disfagia), trastornos del crecimiento o del desarrollo por mala oxigenación crónica, o infecciones recurrentes (más de 7 episodios anuales, 5 por dos años consecutivos o 3 por tres años seguidos). En estos escenarios, se considera patológico y requiere evaluación otolaringológica detallada, que puede incluir polisomnografía, endoscopia nasofaríngea y valoración de la función respiratoria y deglutoria. El tratamiento dependerá de la gravedad: desde observación y manejo conservador (hidratación, control de alérgenos, tratamiento de infecciones agudas) hasta cirugía (amigdalectomía), especialmente cuando hay compromiso respiratorio significativo o morbilidad recurrente.