¿Es el sangrado nasal espontáneo un signo de «calor interno»?
El epistaxis (sangrado nasal espontáneo) no se debe, en la medicina moderna, al concepto tradicional de «calor interno» o «subida de fuego», que forma parte de la teoría de la Medicina Tradicional China. Desde una perspectiva médica occidental basada en evidencia, el sangrado nasal sin causa aparente puede tener múltiples orígenes, algunos benignos y otros que requieren evaluación clínica específica.
Las causas más frecuentes incluyen la sequedad ambiental, el traumatismo leve (como rascarse o sonarse con fuerza), alteraciones locales de la mucosa nasal —por ejemplo, telangiectasias en la zona de Little—, o inflamación crónica por rinitis alérgica o infecciosa. También es importante considerar factores sistémicos: hipertensión arterial no controlada, trastornos de la coagulación (como trombocitopenia o deficiencias de factores de coagulación), uso de antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopidogrel) o anticoagulantes (warfarina, rivaroxabán), y, en casos menos comunes, neoplasias nasales o vasculitis.
No se recomienda atribuir el epistaxis a «fuego» sin una evaluación objetiva. Si los episodios son recurrentes, abundantes, duran más de 20 minutos o se asocian a otros síntomas como moretones espontáneos, sangrado gingival, fatiga o pérdida de peso, es fundamental consultar a un médico para realizar una historia clínica detallada, exploración otolaringológica y, si corresponde, pruebas complementarias como hemograma, tiempo de protrombina (TP) y tiempo parcial de tromboplastina (TPT).
La prevención incluye mantener la humedad nasal con sueros fisiológicos o pomadas hidratantes, evitar manipulaciones nasales bruscas y controlar adecuadamente las condiciones subyacentes como la hipertensión o las alergias. En todo caso, el abordaje debe ser individualizado y fundamentado en diagnóstico clínico, no en interpretaciones no validadas científicamente.