¿Cómo se puede determinar si se tiene tendinitis calcificada del hombro?
El diagnóstico de la capsulitis adhesiva —comúnmente conocida como «hombro congelado» o «frozen shoulder»— requiere una evaluación clínica integral, ya que sus síntomas pueden superponerse con otras patologías del hombro, como tendinopatía del manguito rotador, artrosis glenohumeral o lesiones labrales. El criterio diagnóstico principal es la pérdida progresiva y simétrica del rango de movimiento pasivo en todas las direcciones (flexión, abducción, rotación externa e interna), acompañada de dolor mecánico, especialmente en los extremos del arco articular y durante la noche.
No existe una prueba diagnóstica única ni un marcador biológico específico. La anamnesis revela típicamente un inicio insidioso, sin antecedente traumático claro, y una evolución en tres etapas: fase dolorosa (predominio del dolor), fase de rigidez (disminución progresiva del movimiento con menos dolor) y fase de recuperación (mejoría gradual del arco articular). Factores de riesgo importantes incluyen diabetes mellitus (especialmente mal controlada), enfermedades tiroideas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cardiopatías y períodos prolongados de inmovilización del hombro tras cirugía o traumatismo.
La exploración física debe descartar signos de impingement, debilidad selectiva del manguito rotador o inestabilidad glenohumeral. Las pruebas de imagen no son obligatorias para el diagnóstico, pero la radiografía simple del hombro (en proyecciones anteroposterior, escápula y axilar) ayuda a descartar alteraciones estructurales como artrosis avanzada, calcificaciones o fracturas ocultas. En casos dudosos, la resonancia magnética puede ser útil para excluir lesiones concurrentes del manguito rotador o del labrum, aunque no muestra hallazgos específicos para la capsulitis adhesiva; su valor radica más en la exclusión diagnóstica que en la confirmación.
Es fundamental recordar que el diagnóstico es clínico y se basa en la correlación entre la historia, la exploración física y la exclusión de otras entidades. Un diagnóstico erróneo puede retrasar el tratamiento adecuado: mientras que la fisioterapia guiada y el manejo conservador son fundamentales en la capsulitis adhesiva, otras condiciones podrían requerir intervenciones distintas, como infiltraciones guiadas por ecografía o incluso cirugía.