¿Por qué el vello púbico de las mujeres se vuelve tan denso durante la edad media?
Es común observar un aumento en la densidad y grosor del vello púbico durante la etapa perimenopáusica y menopáusica, especialmente entre los 45 y 55 años. Este cambio no se debe a un incremento real de la testosterona, sino a una alteración en el equilibrio hormonal: mientras los niveles de estrógenos disminuyen progresivamente con la disminución de la función ovárica, la producción de andrógenos (como la androstenediona y la testosterona débil) por las glándulas suprarrenales y los propios ovarios se mantiene relativamente estable o incluso experimenta una ligera elevación relativa. Como consecuencia, la relación andrógenos/estrógenos aumenta, lo que favorece la transformación del vello fino y claro (vellus) en vello terminal más grueso, oscuro y abundante en zonas androgénicas como la región púbica.
Otros factores que pueden contribuir incluyen cambios en la sensibilidad folicular a los andrógenos, variaciones individuales en la actividad de la enzima 5-alfa reductasa (que convierte andrógenos débiles en formas más potentes como la dihidrotestosterona), y factores genéticos o étnicos que determinan el patrón de crecimiento piloso. No obstante, si el aumento del vello púbico va acompañado de otros signos de hiperandrogenismo —como acné severo, alopecia androgénica, hirsutismo en zonas atípicas (mentón, línea media abdominal, espalda) o menstruaciones irregulares—, es fundamental descartar causas patológicas como síndrome de ovario poliquístico, tumores productores de andrógenos (ováricos o suprarrenales) o hiperplasia suprarrenal congénita tardía.
En ausencia de síntomas asociados, este cambio es considerado fisiológico y no requiere tratamiento médico. Sin embargo, ante cualquier duda o aparición de signos atípicos, se recomienda una evaluación ginecológica completa, que puede incluir dosajes hormonales (testosterona total y libre, DHEA-S, androstenediona, LH, FSH, prolactina) y ecografía pélvica según criterio clínico.