¿Por qué los bebés hacen ruidos sibilantes al dormir?
Es frecuente que los padres observen un ruido sibilante, gutural o «ronquido» en la respiración de sus bebés durante el sueño, especialmente en los primeros meses de vida. Este fenómeno, conocido médi
Es frecuente que los padres observen un ruido sibilante, gutural o «ronquido» en la respiración de sus bebés durante el sueño, especialmente en los primeros meses de vida. Este fenómeno, conocido médicamente como estridor o estridor laríngeo, suele ser benigno y está relacionado con la inmadurez anatómica y funcional del aparato respiratorio superior del recién nacido.
La causa más común es la laringomalacia, una condición congénita en la que los tejidos blandos por encima de las cuerdas vocales —como el epiglotis o las aritenoides— son excesivamente laxos o flojos. Al inhalar, estos tejidos se colapsan parcialmente hacia la vía aérea, generando ese característico sonido «gutural», «silbante» o «de resoplido», particularmente evidente en decúbito supino, al alimentarse o al despertar. El estridor suele intensificarse cuando el lactante está activo o lloroso, y disminuye o desaparece al colocarlo en posición lateral o prona.
Aunque la laringomalacia representa más del 60 % de los casos de estridor infantil y generalmente evoluciona favorablemente —con mejoría espontánea entre los 6 y 12 meses de edad—, es fundamental descartar otras causas potencialmente graves. Entre ellas destacan malformaciones congénitas como la traqueomalacia, estenosis subglótica, quistes laringeos o vasculares, o anomalías vasculares compresivas (por ejemplo, anillo vascular). También deben considerarse condiciones adquiridas, como laringitis aguda, cuerpos extraños, reflujo gastroesofágico severo o infecciones respiratorias altas.
Los pediatras recomiendan una evaluación clínica detallada ante cualquier estridor persistente, especialmente si se acompaña de signos de alarma: dificultad respiratoria progresiva, cianosis, pausas respiratorias (apneas), pérdida de peso, dificultad para alimentarse, sudoración excesiva durante la toma o episodios de obstrucción aguda. En estos casos, puede indicarse fibrolaringoscopia directa —examen endoscópico realizado bajo sedación leve— para visualizar dinámicamente la laringe y confirmar el diagnóstico.
En la mayoría de los lactantes sanos con laringomalacia leve o moderada, no se requiere tratamiento específico. Se enfatiza el seguimiento clínico regular, la vigilancia nutricional y medidas posturales conservadoras. Solo una minoría —menos del 5 %— necesita intervención quirúrgica, como la supraglotoplastia, cuando existe compromiso respiratorio significativo, fallo ponderal o alteraciones en la oxigenación.