¿Qué hacer ante el dolor e hinchazón de las encías causados por un resfriado?
El resfriado común, aunque generalmente se considera una infección leve y autolimitada del tracto respiratorio superior, puede desencadenar síntomas inesperados más allá de la congestión nasal o la to
El resfriado común, aunque generalmente se considera una infección leve y autolimitada del tracto respiratorio superior, puede desencadenar síntomas inesperados más allá de la congestión nasal o la tos. Uno de ellos es el dolor e inflamación gingival —una molestia que no forma parte del cuadro típico del resfriado, pero que sí puede aparecer como consecuencia indirecta.
La causa principal no es una infección viral directa de las encías, sino una combinación de factores secundarios: la deshidratación asociada a la fiebre o la ingesta reducida de líquidos disminuye la producción salivar, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana; además, durante la enfermedad muchas personas descuidan su higiene bucal —por fatiga, malestar general o pérdida del apetito—, lo que incrementa el riesgo de gingivitis aguda. En algunos casos, el uso prolongado de descongestionantes nasales o antihistamínicos también contribuye a la sequedad bucal y, por ende, a la irritación gingival.
No obstante, es fundamental descartar otras causas más graves. Si el dolor gingival es intenso, unilateral, acompañado de absceso, fístula, movilidad dental o fiebre persistente, podría indicar una infección odontógena subyacente —como una periodontitis aguda o un absceso periapical— que ha sido exacerbada por el estado inmunológico comprometido durante el resfriado. En estos escenarios, la consulta con un odontólogo es urgente y no debe posponerse.
El manejo inicial incluye medidas sintomáticas y preventivas: mantener una hidratación adecuada, enjuagues bucales suaves con agua tibia y sal (una cucharadita por vaso), cepillado suave con cepillo de cerdas ultrafinas y pasta dental sin sodio lauril sulfato si hay sensibilidad. Se recomienda evitar enjuagues antisépticos muy agresivos (como los que contienen alcohol al 20 %) mientras persista la inflamación mucosa. Si el dolor es significativo, el paracetamol o el ibuprofeno —en dosis adecuadas y bajo criterio médico— pueden utilizarse temporalmente.
Una vez superado el resfriado, es aconsejable programar una evaluación odontológica completa para valorar el estado de las encías y descartar patologías crónicas no diagnosticadas previamente, como la gingivitis crónica o la periodontitis incipiente. La prevención sigue siendo clave: una higiene oral rigurosa, incluso durante episodios febriles leves, reduce notablemente el riesgo de complicaciones bucodentales asociadas a infecciones virales respiratorias.