¿Qué hacer si un bebé de un año tiene resfriado, fiebre y secreción nasal?
En un lactante de 12 meses con síntomas de resfriado común —como fiebre leve (generalmente entre 37,5 °C y 38,5 °C), secreción nasal acuosa, congestión nasal, tos leve y posible irritabilidad o disminución del apetito— lo más importante es el manejo sintomático y la observación estrecha. El resfriado en esta edad suele ser de origen viral (con frecuencia por rinovirus) y tiene curso autolimitado, durando entre 7 y 10 días.
No se recomienda el uso de antitusígenos, descongestionantes nasales sistémicos ni antihistamínicos en menores de 2 años, debido a su escasa eficacia y riesgo de efectos adversos graves. En cambio, se deben priorizar medidas no farmacológicas: hidratación adecuada (leche materna o fórmula a demanda, y agua si ya ha iniciado la alimentación complementaria), lavados nasales con solución salina isotónica (2–3 veces al día, especialmente antes de las comidas y al acostarse), y aspiración suave de secreciones con una pera de goma o aspirador nasal infantil. Elevar ligeramente la cabecera de la cuna (colocando una toalla debajo del colchón, nunca bajo el bebé) puede ayudar a mejorar la respiración nocturna.
El paracetamol o ibuprofeno (este último solo a partir de los 6 meses y con peso ≥5 kg) pueden usarse para controlar la fiebre o malestar, siempre respetando las dosis recomendadas por peso y la frecuencia máxima indicada. Nunca se debe administrar aspirina. Es fundamental descartar signos de alarma que requieren evaluación médica inmediata: fiebre >39 °C en menores de 3 meses (o >38 °C en menores de 1 mes), dificultad respiratoria (tiraje intercostal, gemido espiratorio, taquipnea >60 rpm), cianosis, letargo, rechazo persistente de líquidos, ausencia de orina en 8 horas, o fiebre que persiste más de 72 horas sin mejora clínica.
Recuerde que los antibióticos no tienen indicación en el resfriado viral y su uso innecesario favorece la resistencia bacteriana. Si aparecen complicaciones como otitis media aguda, sinusitis bacteriana o neumonía, serán diagnosticadas y tratadas por el pediatra tras evaluación clínica específica.