¿Qué hacer si aparece un absceso en las encías?
Si observa un absceso gingival —una protuberancia dolorosa, rojiza y llena de pus en la encía—, debe actuar con rapidez. Este tipo de absceso no es una simple inflamación: representa una infección bac
Si observa un absceso gingival —una protuberancia dolorosa, rojiza y llena de pus en la encía—, debe actuar con rapidez. Este tipo de absceso no es una simple inflamación: representa una infección bacteriana localizada que suele originarse por acumulación de placa bacteriana, caries profundas, enfermedad periodontal avanzada o traumatismos dentales no tratados.
Los síntomas asociados incluyen dolor pulsátil intenso, sensibilidad al masticar o al contacto, hinchazón localizada, halitosis persistente, fiebre leve y, en casos avanzados, linfadenopatía submandibular. Es fundamental no intentar drenar el absceso por cuenta propia, ya que esto puede propagar la infección a tejidos vecinos o causar complicaciones sistémicas como celulitis facial o sepsis.
El tratamiento debe ser siempre supervisado por un odontólogo o periodoncista. La intervención inicial consiste en el drenaje controlado del absceso bajo condiciones estériles, seguido de una evaluación clínica y radiográfica para identificar la causa subyacente: una caries no tratada, una fractura radicular, una bolsa periodontal profunda o una infección endodóntica. Dependiendo del diagnóstico, se indicará una terapia específica: tratamiento de conducto, extracción dental, cirugía periodontal o antibioticoterapia dirigida —esta última solo cuando exista compromiso sistémico o riesgo de diseminación.
La prevención pasa por una higiene oral rigurosa: cepillado dental dos veces al día con técnica adecuada, uso diario de hilo dental o cepillos interdentales, y revisiones odontológicas profesionales cada seis meses. En pacientes con predisposición a la enfermedad periodontal, se recomienda seguimiento periodontal personalizado y limpiezas profesionales más frecuentes.