¿Por qué se inflaman las encías?
La gingival hinchada, también conocida como gingivitis edematosa, es una manifestación clínica frecuente que refleja una respuesta inflamatoria del tejido gingival. Las causas más comunes incluyen la
La gingival hinchada, también conocida como gingivitis edematosa, es una manifestación clínica frecuente que refleja una respuesta inflamatoria del tejido gingival. Las causas más comunes incluyen la acumulación crónica de placa bacteriana y sarro en la línea de las encías, lo que desencadena una reacción inmune local caracterizada por vasodilatación, aumento de la permeabilidad capilar y migración de leucocitos al tejido afectado.
Otras etiologías relevantes comprenden factores sistémicos como alteraciones hormonales (por ejemplo, durante el embarazo, la pubertad o el uso de anticonceptivos orales), deficiencias nutricionales —especialmente de vitamina C o hierro—, y enfermedades sistémicas como la leucemia, la diabetes mellitus mal controlada o trastornos autoinmunes. Además, ciertos medicamentos —como los inhibidores de la calcineurina (ciclosporina), los antagonistas del calcio (nifedipino) y algunos anticonvulsivantes (fenitoína)— pueden inducir hiperplasia gingival como efecto adverso.
También deben considerarse causas locales no infecciosas: traumatismos mecánicos por cepillado agresivo o prótesis mal adaptadas, cuerpos extraños impactados, o infecciones virales (como el herpes simple) o fúngicas (como la candidiasis oral). En pacientes jóvenes con gingival hinchada persistente y refractaria al tratamiento convencional, se debe descartar la presencia de enfermedades periodontales agresivas o condiciones hematológicas subyacentes mediante evaluación clínica integral, análisis de sangre y, si corresponde, biopsia gingival.
El diagnóstico diferencial requiere una exploración minuciosa que incluya la evaluación de la extensión, consistencia, color, sangrado espontáneo o a la sondaje, así como la presencia de bolsas periodontales, movilidad dental o pérdida ósea radiográfica. El manejo depende siempre de la causa subyacente: desde la profilaxis profesional y educación en higiene oral hasta ajustes farmacológicos, intervenciones quirúrgicas o derivación a especialistas en medicina interna o hematología.