¿Qué causa el dolor en los costados del tórax?
El dolor en las regiones laterales del tórax —es decir, a ambos lados del pecho, entre el esternón y la columna vertebral— es un síntoma frecuente que puede tener múltiples causas, desde alteraciones
El dolor en las regiones laterales del tórax —es decir, a ambos lados del pecho, entre el esternón y la columna vertebral— es un síntoma frecuente que puede tener múltiples causas, desde alteraciones musculoesqueléticas benignas hasta condiciones médicas graves que requieren evaluación inmediata.
Entre las causas más comunes se encuentran las lesiones musculares o costales: distensiones del músculo intercostal, contusiones por traumatismo directo o sobrecarga funcional (por ejemplo, tras ejercicio intenso o tos prolongada) suelen manifestarse como dolor localizado, exacerbado por movimientos respiratorios, palpación o torsión del tronco. Asimismo, la neuralgia intercostal —frecuentemente asociada a reactivación del virus varicela-zóster (herpes zóster torácico)— produce un dolor punzante, quemante o en cinturón, a menudo precedido de parestesias y seguido de erupción vesicular unilateral en el dermatoma correspondiente.
Otras causas relevantes incluyen patologías pleuropulmonares, como pleuritis (inflamación de la pleura), neumotórax espontáneo o infecciones respiratorias agudas, que típicamente se acompañan de disnea, fiebre o tos productiva. En pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular, aunque menos frecuente, debe descartarse una angina atípica o pericarditis, especialmente si el dolor mejora al sentarse y empeora al acostarse o al inspirar profundamente.
También es fundamental considerar causas gastrointestinales, como reflujos severos o espasmos esofágicos, que pueden irradiar hacia el tórax lateral, así como patologías hepáticas o esplénicas —particularmente en el lado derecho o izquierdo respectivamente— cuando coexisten signos como hepatomegalia, esplenomegalia o alteraciones bioquímicas hepáticas.
La evaluación clínica debe ser integral: anamnesis detallada (inicio, duración, características del dolor, factores agravantes o aliviadores), exploración física rigurosa y, según sospecha diagnóstica, estudios complementarios como radiografía de tórax, ecocardiograma, análisis de sangre (incluyendo enzimas cardíacas y marcadores inflamatorios) o tomografía computarizada. No se debe subestimar ningún dolor torácico lateral persistente, progresivo o asociado a síntomas sistémicos, ya que su origen puede requerir intervención urgente.