¿Cómo se desarrolla el síndrome del túnel cubital?
El síndrome del túnel cubital es una neuropatía periférica que afecta al nervio cubital, el segundo nervio más largo del cuerpo humano, que recorre el brazo desde el cuello hasta la mano. Se produce c
El síndrome del túnel cubital es una neuropatía periférica que afecta al nervio cubital, el segundo nervio más largo del cuerpo humano, que recorre el brazo desde el cuello hasta la mano. Se produce cuando este nervio sufre compresión o tracción repetida en su recorrido, especialmente en la región del codo, donde atraviesa un canal osteofibroso conocido como túnel cubital —formado por el epicóndilo medial del húmero, el olécranon y el ligamento cubital medial—.
La causa principal es la presión mecánica crónica sobre el nervio, frecuentemente asociada a posturas prolongadas con flexión del codo (como hablar por teléfono o dormir con el brazo doblado), traumatismos locales, cicatrices quirúrgicas previas, deformidades articulares (por artritis reumatoide o artrosis) o incluso anomalías congénitas del recorrido nervioso. En algunos casos, el nervio puede desplazarse de forma anómala hacia adelante durante la flexión del codo (subluxación), lo que incrementa su vulnerabilidad a la irritación mecánica.
A diferencia del síndrome del túnel carpiano, que afecta al nervio mediano en la muñeca, el síndrome del túnel cubital se caracteriza por síntomas predominantemente sensitivos y motores en la cara medial del antebrazo, el dedo meñique y la mitad medial del anular. Los pacientes suelen reportar entumecimiento, parestesias y debilidad progresiva en los músculos intrínsecos de la mano, especialmente en los interóseos y el aductor del pulgar, lo que puede derivar en atrofia muscular y pérdida funcional si no se aborda oportunamente.
El diagnóstico se basa en la historia clínica detallada, la exploración física —incluyendo pruebas como el signo de Tinel sobre el codo o la prueba de flexión prolongada— y estudios complementarios como la electromiografía y la neurografía, que permiten confirmar la lesión, localizar su nivel y valorar su gravedad. El tratamiento inicial es conservador: modificación de hábitos posturales, uso de férulas nocturnas para mantener el codo en ligera extensión y fisioterapia neuromuscular. En casos avanzados o refractarios, la descompresión quirúrgica —con o sin transposición del nervio— constituye la opción terapéutica definitiva.